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diciembre 2023

¡Voy a terapia! Cómo elegir al psicólogo ideal para ti
¡Voy a terapia! Cómo elegir al psicólogo ideal para ti 800 800 Sandra Ribeiro

¡Voy a terapia! Cómo elegir al psicólogo ideal para ti

¡Voy a terapia! Cómo elegir al psicólogo ideal para ti desde el rigor científico

Teresa es la protagonista de nuestra nueva historia (la historia de Teresa no representa a ningún/a paciente real. Todos y cada uno de los relatos son meramente ilustrativos. El caso clínico ha sido elaborado para representar a muchas personas que pueden estar viviendo situaciones similares y conviviendo con las mismas secuelas que nuestro personaje). 

Teresa, una mujer de 35 años, enfermera de profesión, atravesó un período difícil durante estas Fiestas Navideñas. Mientras el resto celebraba con alegría, ella anhelaba simplemente quedarse en casa, evitando a toda costa los encuentros sociales. Aunque nunca fue una apasionada de las grandes celebraciones navideñas, Teresa percibe que cada año se le hace más complicado conectar con la efusión de felicidad que envuelve esta temporada.

Este último diciembre fue extraordinariamente desafiante para Teresa. La ausencia de su madre, quien falleció el pasado enero, y la pérdida reciente de su pareja, quien la dejó hace tres meses, marcaron la temporada festiva con un eco de soledad y tristeza. Cada tradición navideña se convirtió en un recordatorio de los momentos compartidos con las personas que ya no estaban a su lado.

No estoy bien: el dolor de mantener las apariencias

La carga emocional que suponía aparentar estar bien en las reuniones familiares se volvió especialmente agobiante para Teresa estas fiestas. Las conversaciones festivas se mezclaban con la nostalgia y la melancolía, y la sonrisa forzada que solía utilizar para ocultar su dolor resultaba cada vez más difícil de mantener. La tristeza que la envolvía se hizo más evidente, y sus seres queridos, aunque bien intencionados, no podían comprender completamente el dolor que Teresa llevaba consigo.

¡Voy a terapia! Cómo elegir el psicólogo ideal para ti: tomando las riendas de mi vida

Fue en medio de este torbellino emocional que Teresa, consciente de que necesitaba ayuda para enfrentar el duelo y la tristeza que la invadían, tomó una decisión valiente. Al dar la bienvenida al nuevo año, decidió que era el momento de buscar ayuda profesional. Reconoció que la carga emocional se estaba volviendo demasiado abrumadora para sobrellevarla sola y que buscar apoyo era un paso crucial para su bienestar mental y emocional.

Teresa comprende que las pérdidas significativas que ha experimentado este año no solo han dejado un vacío palpable en su vida, sino que también han afectado profundamente su bienestar emocional. La búsqueda de ayuda profesional se convierte, entonces, en una búsqueda de respuestas, consuelo y orientación para aprender a vivir con estas ausencias significativas y encontrar una nueva forma de seguir adelante.

¡Voy a terapia! Las incertidumbres del camino

El camino que Teresa ha decidido emprender no está exento de incertidumbre. Se siente abrumada por dudas e inseguridades, pero la determinación de mejorar su bienestar emocional la impulsa hacia adelante. Teresa reconoce la importancia de elegir a la persona adecuada para guiarla en este proceso terapéutico, pero no está segura de por dónde empezar.

En su búsqueda de una psicóloga, Teresa se plantea preguntas fundamentales: 

  1. ¿Cómo encontrar a alguien que comprenda sus necesidades específicas? 
  2. ¿Cuáles son los criterios importantes que considerar al seleccionar a una profesional de la salud mental? 
  3. ¿Cómo será la dinámica de las sesiones? 
  4. ¿Podré abrirme con confianza? 
  5. ¿La psicóloga logrará comprender lo que estoy experimentando?

Para Teresa, este paso hacia la búsqueda de ayuda representa un proceso de autodescubrimiento y autocompasión. Se da cuenta de que el viaje hacia el bienestar emocional y a la salud mental implica más que simplemente superar la melancolía de las fiestas; es un compromiso consigo misma para entender, sanar y crecer.

Como apoyo en su travesía, Teresa necesita pautas claras que la ayuden a dar los primeros pasos en su viaje hacia su nueva vida.

¡Voy a terapia! Cómo elegir el psicólogo ideal para ti

¡Es maravilloso que Teresa haya considerado empezar la terapia! Tomar la decisión de buscar apoyo emocional y psicológico es un paso valiente y positivo para su bienestar. Aquí hay varios aspectos importantes que Teresa debe tener en cuenta para asegurarse de encontrar la profesional adecuada para sus necesidades y circunstancias:

  • Licencia y colegiación: una psicóloga clínica o sanitaria con habilitación y colegiación en el Colegio de la Psicología asegura que el profesional ha cumplido con los requisitos y estándares establecidos por la regulación profesional. Esto garantiza que la psicóloga está legalmente autorizada para ejercer la psicología y que sigue un código ético. Asimismo, el centro de psicología o clínica debe contar con autorización de centro sanitario de la comunidad autónoma en cuestión. 
  • Intervenciones basadas en la evidencia: una psicóloga que sigue criterios de rigurosidad científica utilizará intervenciones respaldadas por la evidencia. Esto significa que las estrategias y técnicas terapéuticas han sido probadas y demostradas como efectivas a través de estudios de investigación.
  • Especialización y experiencia: es importante que Teresa busque una psicóloga con experiencia en las áreas que desea abordar, como el duelo, la pérdida y el manejo del estrés emocional. Si ha tratado casos similares y tiene conocimientos específicos en las áreas relevantes.
  • Enfoque terapéutico: cada profesional tiene su propio marco teórico y estilo de trabajo, y encontrar un enfoque que sea compatible con sus necesidades y preferencias contribuirá significativamente al éxito del proceso terapéutico. Además, diferentes enfoques terapéuticos han demostrado ser más efectivos para ciertos problemas o condiciones.
  • Flexibilidad y adaptabilidad: es importante que la psicóloga cuente con formaciones variadas y que sea flexible. La psicóloga debe tener la capacidad de personalizar la terapia según las necesidades individuales la paciente y ser capaz de adaptar intervenciones basadas en la investigación a las circunstancias específicas de Teresa. 
  • Compatibilidad personal: la relación terapéutica es esencial. Teresa debe sentirse cómoda y comprendida por su psicóloga. En la primera sesión Teresa podrá evaluar si hay una conexión y si se siente a gusto compartiendo sus pensamientos y sentimientos con esa profesional.
  • Costo y disponibilidad:  es importante también considerar aspectos prácticos, como la ubicación de la consulta, los horarios disponibles y el costo de las sesiones. Es fundamental asegurarse de que pueda comprometerse con la frecuencia de las sesiones y el presupuesto asociado. La terapia puede ser breve como, por ejemplo, unas ocho sesiones, pero puede alargarse más en el tiempo. Todo ello, dependerá del problema en cuestión, de cómo se encuentra el/la paciente y de los objetivos terapéuticos acordados entre el/la paciente y la psicóloga.
  • Opiniones y referencias: buscar opiniones de otras personas que hayan trabajado con la psicóloga o las referencias y comentarios pueden proporcionar información valiosa sobre la efectividad y la calidad del servicio.
  • Confidencialidad y ética profesional: asegurarse de que la psicóloga siga principios éticos del Código Deontológico de los Psicólogos y garantice la confidencialidad de la información compartida durante las sesiones. La colegiación está vinculada a la ética profesional. Los colegios de psicólogos establecen códigos éticos que los profesionales deben seguir. Esto podría asegurar que la terapia se lleve a cabo de manera ética, respetuosa y confidencial.

También es muy importante antes de comenzar la terapia que Teresa reflexione sobre sus objetivos. Antes de la primera sesión, es importante pensar en lo que esperas lograr con la terapia. ¿Qué áreas de tu vida te gustaría mejorar? ¿Qué problemas específicos te gustaría abordar?, entre otras cuestiones. 

Durante la terapia

  1. Plan de tratamiento y objetivos
    • Discutir y entender el plan de tratamiento propuesto y los objetivos a alcanzar. Teresa debe tener claridad sobre el tratamiento que se seguirá y cómo se evaluará su progreso a lo largo del tiempo.
      También es cierto que ningún profesional va a garantizar un tiempo determinado de finalización de la terapia. No es como acudir a un taller mecánico en el que dejamos nuestro coche y nos dicen cuándo podemos recogerlo (bueno, y no siempre cumplen la fecha). Tratar con las emociones y problemáticas de la vida de una persona es mucho más complejo. Depende de tantas variables que, determinar un tiempo para la finalización de la terapia, puede ser imprudente y poco sensato en muchos casos. 
  2. Comunicación abierta
    • Establecer expectativas claras sobre cómo será la comunicación fuera de las sesiones programadas, por ejemplo, en casos de emergencia o para resolver dudas puntuales.
    • Comunica cualquier preocupación o duda que puedas tener. La honestidad y la apertura son esenciales para que la terapia sea efectiva. Si no te ha gustado una sesión en concreto, no esperes, en la siguiente sesión comunica a tu psicóloga que no has estado cómodo/a. Las psicólogas somos humanas y también nos podemos equivocar. Además, el feedback del paciente ayuda mucho para las psicólogas podamos redireccionar la terapia, si es necesario. 
  3. Intuición personal
    • Confiar en su intuición. Si Teresa siente que algo no está en sintonía o no se siente cómoda, es importante abordarlo y, si es necesario, explorar otras opciones.
  4. Confianza y conexión: la relación con tu psicóloga es fundamental. No tengas miedo de expresar tus preocupaciones y expectativas desde el principio. La confianza y la conexión entre vosotros/as son clave para el éxito de la terapia.
  5. Proceso gradual: la terapia no es una solución instantánea. Los cambios pueden llevar tiempo. A veces, el paciente lleva 40 años actuando y/o pensando de la misma forma, disfuncional y dañina para él. Cambiar algo que llevas años haciéndolo o cambiar tu forma de pensar no se hace en cuatro sesiones. También es normal experimentar altibajos durante el proceso. Es camino está lleno de baches, pero eso no significa un retroceso. Sé paciente contigo mismo y con el proceso terapéutico.

Después de la terapia

  • Aplicación de lo aprendido: trabaja en aplicar las herramientas y estrategias que aprendas en terapia en tu vida cotidiana. La terapia es más efectiva cuando se traduce en cambios prácticos y positivos en tu vida.
  • Evalúa tu progreso: regularmente reflexiona sobre tu progreso y si tus objetivos están siendo abordados. Si sientes que algo no está funcionando, comunícalo a tu psicóloga.
  • Seguimiento: existe un período de seguimiento antes del alta definitiva de la terapia. Se suele citar al/a la paciente cada mes y luego cada tres meses, según valore el profesional. 

Aspectos prácticos de la terapia

  • Frecuencia de las sesiones: La frecuencia de las sesiones puede variar. Al principio, es posible que las sesiones sean más frecuentes y luego disminuyan a medida que progreses. Lo más habitual y necesario para que la terapia sea efectiva es que las sesiones sean, por lo menos, cada semana. Hay casos más graves o con más necesidad de contención emocional como, por ejemplo, un duelo inesperado y reciente que se puede citar al/a la paciente más veces a la semana hasta que se estabilice.
    Cuando el/la paciente se va encontrando mejor o va adquiriendo herramientas para afrontar mejor su día a día, la terapia empieza a espaciarse. Llegados ese momento, muchos psicólogos citan a sus pacientes cada 15 días, luego cada mes y luego a los tres meses, hasta el alta definitiva.
  • Confidencialidad: la confidencialidad es un principio fundamental en la terapia. Tu psicóloga no compartirá información sobre tu tratamiento sin tu consentimiento, excepto en casos específicos que involucren riesgo para ti o para otros.

Recuerda que cada persona y cada experiencia terapéutica son únicas. Lo más importante es encontrar una psicóloga con la que te sientas cómodo/a y apoyado/a. 

Año Nuevo, nuevos capítulos: mi historia la escribo yo 

¡Buena suerte en tu viaje hacia el bienestar mental y emocional! ¡Vale la pena!

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Sandra Ribeiro

Psicóloga General Sanitaria (M-34885)

Profesora del Dpto. de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la UNED

Profesora del Máster en Psicología General Sanitaria de la Universidad Villanueva

Responsable de formación y supervisora de casos clínicos en el Servicio de Psicología Aplicada (SPA) de la UNED

obreviviendo a una madre narcisista
De las sombras a la luz: el caso de María, sobreviviendo a una madre narcisista 800 800 Sandra Ribeiro

De las sombras a la luz: el caso de María, sobreviviendo a una madre narcisista

Hoy, en el blog del Centro de Psicología Sandra Ribeiro nos adentrémonos en la complejidad de las relaciones maternas al explorar el impacto de las madres narcisistas a través de un intrigante caso ficticio. Descubre cómo las sutilezas del narcisismo maternal pueden tejer una red de desafíos emocionales, revelando las complejas aristas de la psicología que rodea a estas figuras maternas. En este viaje, exploraremos los matices de una narrativa que destaca la necesidad de comprender y abordar los efectos de este fenómeno en la salud mental y emocional de quienes lo experimentan

Caso Clínico: María, Mujer de 35 años (La historia de María no representa a ningún/a paciente real. Todos y cada uno de los relatos son meramente ilustrativos. El caso clínico ha sido elaborado para representar a muchas personas que pueden estar viviendo situaciones similares y conviviendo con las mismas secuelas que nuestro personaje). 

Historia Clínica

Datos Demográficos:

  • Nombre: María
  • Edad: 35 años
  • Estado Civil: Soltera (vive con su pareja desde hace 5 años)
  • Ocupación: Profesional de Recursos Humanos

Antecedentes Familiares:

  • Madre: 60 años, diagnosticada con Trastorno de Personalidad Narcisista.
  • Padre: fallecido cuando María tenía 15 años debido a un accidente de coche.

Motivo de Consulta: María busca apoyo psicológico para abordar dificultades emocionales y de relaciones interpersonales que ha experimentado a lo largo de su vida.

Historia Clínica: María relata una infancia en la que su madre tenía expectativas poco realistas sobre ella. Desde temprana edad, la madre enfocó la vida de María en función de sus propias necesidades de validación y éxito. Se esperaba que María cumpliera con altos estándares académicos y sociales, y cualquier desviación de estos resultados era castigada con desaprobación y desdén.

La madre de María era altamente crítica y competitiva, constantemente comparándola con otras niñas y resaltando sus propios logros como madre. María describe haberse sentido constantemente infravalorada y nunca lo suficientemente buena. A pesar de sus esfuerzos por complacer a su madre, María se encontraba atrapada en un ciclo interminable de desaprobación y búsqueda de aprobación.

A medida que María creció, su autoestima se vio afectada, y desarrolló patrones de relación difíciles. Buscaba constantemente validación en relaciones románticas, sociales y laborales, pero a menudo se sentía insatisfecha y experimentaba ansiedad ante el miedo al rechazo. La constante necesidad de aprobación y la falta de límites claros en sus relaciones la llevaron a situaciones perjudiciales y a sentirse atrapada en un patrón de autosacrificio.

Actualmente: a pesar del deseo de quedarse embarazada, María expresa un miedo intenso a repetir los patrones de crianza de su madre. Su pregunta es: “¿Soy también una narcisista?”.

El miedo de María de repetir los patrones de crianza de su madre y su preocupación por la posibilidad de tener un Trastorno de Personalidad Narcisista son temas importantes que pueden abordarse en terapia.  

La evaluación profesional, la exploración de experiencias de infancia, la educación sobre el narcisismo y el desarrollo de estrategias específicas pueden ser fundamentales para ayudar a María a abordar estos temores y construir un entorno saludable para la crianza de sus hijos.

Evaluación Diagnóstica: María presenta síntomas consistentes con el impacto de la crianza por parte de una madre narcisista. Se observan características de baja autoestima, dificultades en el establecimiento de límites, patrones de relación codependientes y ansiedad interpersonal.

Plan de Tratamiento:

  1. Psicoterapia individual: se propone una terapia individual centrada en la autoestima, el establecimiento de límites, el autoconocimiento, la psicoeducación sobre el narcisismo, entre otros.
  2. Exploración de patrones de relación: se abordarán los patrones de relación disfuncionales y se trabajará en el desarrollo de relaciones saludables y equitativas.
  3. Terapia de pareja: si es necesario, si puede proponer a María una terapia de pareja para que ambos miembros puedan explorar juntos las expectativas y deseos con respecto a la crianza. Esto puede fortalecer la comunicación y la colaboración en la formación de la familia.
  4. Apoyo en la Identidad Propia: Fomentar la exploración y aceptación de la identidad propia, separándola de las expectativas narcisistas de la madre.
  5. Educación sobre el Trastorno Narcisista: Brindar información sobre el trastorno narcisista y sus efectos, para ayudar a María a comprender y procesar su experiencia.

Este caso clínico ilustra cómo la crianza por parte de una madre narcisista puede tener un impacto significativo en la vida emocional y relacional de una persona, destacando la importancia de la intervención psicológica para abordar los efectos a largo plazo de esta dinámica familiar.

Síntomas característicos en los/las hijos/as de madres narcisistas

Los hijos de madres narcisistas pueden experimentar una variedad de síntomas y efectos derivados de la dinámica narcisista en la relación madre-hijo/a. Estos síntomas pueden manifestarse de diversas maneras y variar en intensidad de una persona a otra. Es común encontrar niveles altos de ansiedad y patrones de comportamiento como el temor al abandono, la autoexigencia extrema y la culpa injustificada. Estos patrones pueden estar profundamente arraigados en la dinámica de la relación con la madre narcisista y pueden afectar significativamente las relaciones interpersonales a lo largo de la vida.

Aquí hay algunos síntomas característicos que pueden observarse en los/as hijos/as de madres narcisistas:

  1. Baja autoestima:
    • Los/as hijos/as de madres narcisistas a menudo pueden desarrollar una baja autoestima debido a la falta de validación y apoyo emocional. La constante necesidad de aprobación y la crítica pueden socavar la confianza en sí mismos.
  2. Busca constante de validación:
    • Pueden buscar constantemente la validación externa para sentirse valiosos y aceptados. Esto puede llevar a una dependencia excesiva de la aprobación de los demás.
  3. Perfeccionismo excesivo:
    • La presión constante para cumplir con las expectativas poco realistas de la madre narcisista puede dar lugar a comportamientos perfeccionistas. Los/as hijos/as pueden sentir que nunca son lo suficientemente buenos y se esfuerzan en exceso para alcanzar estándares irrealmente altos.
  4. Dificultad para establecer límites:
    • Pueden tener dificultades para establecer límites saludables en las relaciones. La falta de límites claros en la relación con la madre narcisista puede llevar a la misma dificultad en otras interacciones.
  5. Ansiedad y depresión:
    • La falta de apoyo emocional y la constante inestabilidad emocional pueden contribuir a la ansiedad y la depresión en los/as hijos/as de madres narcisistas.
  6. Miedo al abandono:
    • Debido a la naturaleza impredecible de las interacciones con una madre narcisista, los/as hijos/as pueden desarrollar un temor profundo al abandono. Esto puede llevar a comportamientos de evitación o apego ansioso en las relaciones.
  7. Dificultades en las relaciones interpersonales:
    • Pueden experimentar dificultades en el establecimiento y mantenimiento de relaciones saludables. La falta de modelos de relación positivos puede afectar negativamente las habilidades sociales y la intimidad.
  8. Hipervigilancia emocional:
    • Los/as hijos/as pueden volverse hipervigilantes ante las señales emocionales de los demás para anticipar cualquier cambio en el estado de ánimo o las expectativas, como una estrategia de supervivencia aprendida.
  9. Sentimiento de culpa injustificado:
    • Pueden experimentar un fuerte sentido de culpa, incluso por cosas que no han hecho. La manipulación emocional de la madre narcisista puede hacer que los/as hijos/as se sientan responsables de las emociones y acciones de los demás.
  10. Patrones de relación codependientes:
    • Pueden desarrollar patrones de relación codependientes, buscando constantemente la validación y la aprobación de los demás a expensas de sus propias necesidades.

Es importante destacar que no todos los/as hijos/as de madres narcisistas experimentarán estos síntomas de la misma manera ni en el mismo grado. 

La terapia puede ser un recurso valioso para ayudar a los individuos a abordar estos síntomas, desarrollar estrategias de afrontamiento y fomentar el crecimiento personal.

El distanciamiento emocional de una madre narcisista

A veces, no es posible un distanciamiento físico de una madre, pero el distanciamiento emocional de una madre narcisista, aunque puede ser un proceso desafiante, muchas veces es el único remedio. La terapia puede ser un espacio valioso para explorar y abordar estos temas. Aquí hay algunas estrategias y enfoques que podrían ser útiles:

  1. Establecer límites saludables:
    • Trabajar en la identificación y establecimiento de límites claros es crucial. Ayuda a la persona a definir sus propias necesidades y a aprender a comunicar y mantener límites con la madre narcisista.
  2. Explorar y validar emociones:
    • Fomentar la expresión abierta de emociones relacionadas con la experiencia con la madre narcisista. Validar estas emociones y ayudar a la persona a entender que sus sentimientos son legítimos.
  3. Desarrollar autoestima y autoconcepto:
    • Trabajar en la construcción de la autoestima y un sentido saludable de autoconcepto es esencial. Esto implica desvincular la valía personal de la aprobación de la madre.
  4. Revisar y reinterpretar la narrativa personal:
    • Explorar la historia de vida y cómo la narrativa personal se ha formado a lo largo de los años. Ayudar a la persona a reinterpretar eventos pasados desde una perspectiva más compasiva y realista puede ser terapéutico.
  5. Fomentar la autonomía emocional:
    • Trabajar en la capacidad de la persona para tomar decisiones basadas en sus propias necesidades y deseos, en lugar de ser impulsada por la aprobación externa, es fundamental para el distanciamiento emocional.
  6. Desarrollar habilidades de afrontamiento:
    • Enseñar y practicar habilidades de afrontamiento efectivas para manejar situaciones difíciles con la madre narcisista. Esto puede incluir técnicas de comunicación asertiva y estrategias para lidiar con el estrés.
  7. Promover la independencia emocional:
    • Fomentar la capacidad de la persona para encontrar apoyo emocional fuera de la relación con la madre narcisista, ya sea a través de amistades, relaciones románticas o comunidades de apoyo.
  8. Explorar la posibilidad de distanciamiento físico:
    • Si es apropiado y seguro, discutir y planificar estrategias para establecer distancias físicas saludables. Esto podría incluir límites en la frecuencia y naturaleza de la comunicación.
  9. Educación sobre el trastorno narcisista:
    • Proporcionar información educativa sobre el Trastorno de Personalidad Narcisista puede ayudar a la persona a comprender mejor el comportamiento de la madre y reducir el sentimiento de culpa.
  10. Enfoque en el autocuidado:
    • Promover prácticas regulares de autocuidado, que pueden incluir ejercicio, meditación, o actividades que proporcionen placer y relajación.

¿Es posible recuperarse de las secuelas de la crianza de una madre narcisista?

Sí, es posible. Aunque puede llevar tiempo y esfuerzo, muchas personas han experimentado mejoras significativas en su bienestar emocional y relaciones a través de la terapia y el trabajo personal. Aquí hay algunos puntos clave a considerar:

  1. Búsqueda de apoyo profesional:
    • La terapia con un/a psicólogo/a especializado/a y capacitado/a en el manejo de traumas y trastornos de personalidad puede ser fundamental. Puede ayudar a la persona a procesar las experiencias pasadas, identificar patrones de pensamiento y comportamiento, y desarrollar estrategias para el cambio.
  2. Autoconocimiento y autoaceptación:
    • Trabajar en el autoconocimiento es esencial. Esto implica explorar y entender cómo la crianza de una madre narcisista ha influido en la visión de uno mismo y en las relaciones. La aceptación y comprensión de uno mismo son pasos importantes en este proceso.
  3. Establecimiento de límites:
    • Aprender a establecer límites saludables es crucial en el proceso de recuperación. Esto incluye aprender a decir «no» cuando sea necesario y protegerse emocionalmente de situaciones que puedan ser perjudiciales.
  4. Desarrollo de habilidades de afrontamiento:
    • Adquirir habilidades de afrontamiento efectivas para manejar el estrés y la ansiedad es esencial. Esto puede incluir técnicas de relajación, mindfulness y otras estrategias que ayuden a lidiar con las emociones difíciles.
  5. Construcción de relaciones saludables:
    • Aprender a establecer y mantener relaciones saludables es un aspecto crucial de la recuperación. Esto implica desarrollar habilidades de comunicación, establecer límites en las relaciones y buscar conexiones significativas.
  6. Fomento de la autoestima:
    • Trabajar en el fortalecimiento de la autoestima y la autoimagen. Esto puede implicar desvincular la valía personal de la aprobación externa y desarrollar un sentido interno de valía.
  7. Reinterpretación de la narrativa personal:
    • Revisar y reinterpretar la historia personal desde una perspectiva más objetiva y compasiva. Esto puede ayudar a cambiar la percepción de uno mismo y liberarse de patrones de pensamiento negativos.
  8. Autocuidado regular:
    • Practicar el autocuidado regularmente, lo cual incluye dedicar tiempo a actividades que brinden placer y relajación. Esto puede incluir ejercicio, hobbies, o simplemente momentos de descanso y reflexión.

Recuperarse de la crianza de una madre narcisista puede ser un viaje desafiante, pero con el apoyo adecuado y un compromiso personal, es posible experimentar un crecimiento significativo y mejorar la calidad de vida emocional. La terapia y otros recursos de apoyo pueden desempeñar un papel fundamental en este proceso.

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Sandra Ribeiro

Psicóloga General Sanitaria (M-34885)

Profesora del Dpto. de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la UNED

Profesora del Máster en Psicología General Sanitaria de la Universidad Villanueva

Responsable de formación y supervisora de casos clínicos en el Servicio de Psicología Aplicada (SPA) de la UNED

Amistad después de una ruptura-mito o realidad
Amistad después de una ruptura: ¿mito o realidad? 800 800 Sandra Ribeiro

Amistad después de una ruptura: ¿mito o realidad?

La ruptura de una relación amorosa puede ser un momento doloroso y confuso en la vida de una persona. A menudo, una vez que la relación termina, surgen preguntas sobre si es posible mantener una amistad con tu expareja. Algunas personas creen firmemente en la posibilidad de seguir siendo amigos, mientras que otros consideran que es mejor cortar todos los lazos. Puede darse el caso que uno de los integrantes de la pareja lo desee y la otra persona no lo quiera así. En este artículo, exploraremos la complejidad de la amistad después de una ruptura y brindaremos algunas sugerencias para aquellas personas que están considerando esta opción.

¿Es realista ser amigos después de una ruptura?

La respuesta a esta pregunta depende en gran medida de las circunstancias individuales de la relación y las personas involucradas. Aquí tenemos que considerar algunos factores:

  • Naturaleza de la ruptura: ¿la ruptura fue amistosa o hubo conflictos intensos y heridas emocionales profundas? Las rupturas más amigables tienden a tener más posibilidades de llevar a una amistad futura.
  • Tiempo y espacio: a menudo, es necesario tomar un tiempo y espacio lejos el uno del otro para sanar emocionalmente antes de intentar una amistad.
  • Comunicación: ¿podéis tú y tu expareja comunicaros de manera abierta y honesta sobre vuestras expectativas en cuanto a mantener una relación de amistad? Es necesario tener en cuenta que la comunicación eficaz es clave.
  • Nuevas relaciones: ¿cómo afectaría la amistad a futuras relaciones amorosas? Es importante ser honesto acerca de este aspecto.

Sugerencias para mantener una amistad saludable después de una ruptura de pareja

Si decides intentar mantener una amistad después de la ruptura, aquí hay algunas recomendaciones que pueden ayudar:

  1. Establecer límites claros: habla abierta y sinceramente sobre los límites de la amistad. Esto puede incluir temas como el contacto frecuente, las conversaciones sobre relaciones futuras y cómo manejar los sentimientos que puedan surgir.
  2. Concéntrate en cultivar la amistad: después de la ruptura, es esencial que la amistad se convierta en el núcleo principal de vuestra relación. Deja atrás los elementos románticos y los desacuerdos del pasado. Evita alimentar expectativas de reconciliación, ya que ese no es el camino para mantener una amistad sólida.
  3. Date espacio para sanar: siéntete libre de tomarte el tiempo necesario para sanar y recomponerte emocionalmente antes de intentar construir una amistad. No te sientas presionado/a a hacerlo de forma inmediata.
  4. Comunicación abierta: mantén canales de comunicación abiertos para hablar de cualquier problema que surja en la amistad. La comunicación es fundamental para que funcione.
  5. Sé realista: a veces, a pesar de los mejores esfuerzos, la amistad después de una ruptura simplemente no funciona. Si sientes que no puedes mantener una amistad saludable, está bien seguir adelante por separado.

Es importante tener en cuenta que la amistad después de una ruptura es un terreno complicado y no siempre es posible o recomendable. Cada situación es única, y lo más importante es tomar decisiones que sean saludables y beneficiosas para tu bienestar emocional.

 

 

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Isabel López Carregado

Psicóloga General Sanitaria (M-04868)

                              Especialista en Psicopedagogía y Experta certificada en Psicología Forense.

Experta-Especialista en Psicoterapia Emocional Sistémica Adultos, Pareja y Familia.

Enfrentando la Anorexia Nerviosa
Enfrentando la Anorexia Nerviosa: la inspiradora historia de Ana y su viaje hacia la recuperación 800 800 Sandra Ribeiro

Enfrentando la Anorexia Nerviosa: la inspiradora historia de Ana y su viaje hacia la recuperación

En un mundo donde la salud mental es crucial, exploramos historias que ilustran la complejidad de los trastornos psicológicos. 

Hoy, compartimos la conmovedora historia de Ana, una estudiante universitaria de 19 años, cuya valentía y determinación la llevaron a superar uno de los más conocidos trastornos alimentarios, la anorexia nerviosa. 

Ana no es una paciente real, pero su historia refleja los desafíos comunes que enfrentan muchos/as pacientes que buscan ayuda en nuestro centro. A través del caso ilustrativo de Ana, buscamos abordar las complejas dinámicas familiares, las pérdidas significativas y las presiones sociales que a menudo subyacen en los trastornos alimentarios, especialmente en el contexto de las pérdidas y presiones familiares. Asimismo, buscamos destacar la importancia de la empatía, la comprensión y el tratamiento integral para abordar los desafíos de padecer una anorexia nerviosa.

Conociendo a Ana

Ana, una estudiante excepcional de arte, comenzó a experimentar cambios notables que despertaron la preocupación entre amigos y familiares. Su pérdida de peso significativa y su enfoque obsesivo en la comida la llevaron a una situación delicada que requería atención profesional.

Desafíos y antecedentes familiares

Ana, siendo la única hija, siempre contó con la protección especial de su padre desde su nacimiento. Sin embargo, esta conexión afectiva se veía desafiada por la naturaleza del trabajo de su padre, que lo llevaba a viajar con frecuencia, dejando a Ana con una sensación de soledad a pesar de la protección que le brindaba.

La relación especial entre Ana y su padre proporcionaba un refugio, pero la ausencia frecuente debido a los viajes laborales generaba un vacío emocional. Aunque protegida, Ana experimentaba momentos de soledad, creando una paradoja emocional que influyó en su desarrollo.

La dinámica materna 

En el otro extremo, la madre de Ana, una mujer exitosa profesionalmente y muy exigente, también desempeñó un papel significativo. La combinación de una figura paterna ausente y las altas expectativas maternas contribuyó a la complejidad emocional de Ana.

Hace dos años, Ana enfrentó una pérdida devastadora: el fallecimiento de su padre. La ausencia de su figura paterna, el duelo no elaborado y la constante exigencia de su madre, crearon un entorno emocionalmente desafiante para Ana.

La necesidad de control sobre su cuerpo y su alimentación puede haber surgido como un intento de encontrar estabilidad en un entorno emocionalmente complejo.

Síntomas y percepciones distorsionadas

El miedo paralizante de Ana a ganar peso la llevó a restringir su ingesta alimentaria, desarrollando un visible problema alimentario.

Su percepción distorsionada de sí misma la impulsó a evitar alimentos calóricos y a establecer estándares inalcanzables de delgadez. La conexión entre su autoestima y su apariencia física se volvió cada vez más estrecha, agravada por las complejas dinámicas familiares. 

Conductas disfuncionales de alimentación

La anorexia nerviosa se caracteriza por conductas disfuncionales de alimentación que resultan en una restricción extrema de la ingesta de alimentos, lo que conduce a un peso corporal significativamente bajo y a una percepción distorsionada del cuerpo. En el caso de Ana, algunas de las conductas disfuncionales de alimentación asociadas con la anorexia nerviosa incluían:

  1. Restricción de la ingesta de alimentos: Ana empezó a limitar de manera significativa la cantidad de alimentos que consumía, evitando grupos de alimientos completos, o estableciendo un número bajo de calorías diarias. Esto puede llevar a una dieta muy limitada y desequilibrada.
  2. Preocupación obsesiva por las calorías y el contenido nutricional: Ana empezó a desarrollar conductas y pensamientos obsesivos relacionados con el conteo de calorías y el contenido nutricional de los alimentos. Pasaba mucho tiempo leyendo etiquetas y calculando las calorías consumidas.
  3. Rituales alrededor de las comidas: Ana desarrolló rituales rígidos en torno a las comidas, como cortar los alimentos en trozos muy pequeños, comer en horarios específicos y realizar ciertos comportamientos antes o después de comer como, por ejemplo, levantarse para ir al baño nada más terminar de comer o mientras comía.
  4. Ejercicio excesivo: Ana utilizaba el ejercicio compulsivo con rutinas intensas de ejercicio con el objetivo de quemar calorías y perder peso, incluso cuando estaba físicamente agotada.
  5. Negación del hambre: Ana constantemente negaba o minimizaba su hambre, ignorando las señales naturales de su cuerpo que indicaban la necesidad de alimentos.
  6. Percepción distorsionada del cuerpo: la percepción de su propio cuerpo estaba distorsionada, y a pesar de la pérdida de peso significativa, Ana se veía a sí misma con sobrepeso.
  7. Evitación de comer en público: comer en situaciones sociales o públicas era algo que Ana evitaba de forma activa, ya que esto aumentaba su ansiedad relacionada con la comida y el miedo al juicio de los demás.

Estas conductas disfuncionales de alimentación son indicativas de la severidad de la anorexia nerviosa y pueden tener consecuencias graves para la salud física y mental. Si se identifica a tiempo, como es el caso que ilustramos en este artículo, en el que estaba empezando a desarrollar ciertas conductas disfuncionales de alimentación, se puede buscar ayuda profesional para abordar estas conductas y trabajar hacia la recuperación integral.

Evaluación y diagnóstico

Los exámenes médicos y psicológicos confirmaron los impactos del trastorno alimentario en Ana: delgadez que empezaba a ser preocupante, amenorrea, conductas muy disfuncionales con la comida. 

La salud de Ana estaba en riesgo, necesitábamos trabajar con un tratamiento integral desde un enfoque multidisciplinario para su tratamiento, considerando tanto los aspectos físicos como los aspectos psicológicos, sociales y familiares de Ana. El tratamiento integral aborda no solo los síntomas de la anorexia nerviosa, sino también las áreas de la vida de Ana que pueden estar influyendo en su salud mental.

Viaje hacia la recuperación

El valiente viaje de Ana hacia la recuperación comenzó con la formación de un equipo multidisciplinario compuesto por una psiquiatra, una nutricionista y una psicóloga especializada en trastornos alimentarios. Este equipo diseñó un plan que incluía la restauración gradual del peso, abordaje de los patrones de pensamiento negativos y terapia familiar para construir un sólido sistema de apoyo que también abordara las dinámicas familiares desafiantes.

Comprendiendo la enfermedad: Anorexia Nerviosa

Ayudar a Ana a comprender su enfermedad, la anorexia nerviosa, es fundamental para su recuperación. Aquí hay algunas estrategias útiles:

  1. Educación sobre la anorexia: ha sido muy importante proporcionar a Ana información detallada y comprensible sobre la anorexia nerviosa. Explicarle los aspectos físicos y psicológicos del trastorno, así como sus posibles causas y consecuencias, así como utilizar recursos visuales y literatura educativa para facilitar la comprensión.
  2. Diálogo abierto y empático: establecemos un espacio seguro para que Ana comparta sus pensamientos y sentimientos. Fomentamos un diálogo abierto y empático, donde pudiera expresar sus preocupaciones y miedos sin sentirse juzgada. Escuchamos activamente a Ana para comprender mejor su perspectiva.
  3. Identificación de patrones de pensamiento: ayudar a Ana a reconocer y entender los patrones de pensamiento negativos que pueden estar contribuyendo a su trastorno ha sido primordial. La terapia es beneficiosa para abordar estos patrones y fomentar pensamientos más saludables.
  4. Involucrar a la paciente en el proceso de tratamiento: otra estrategia importante ha sido involucrar a Ana en las decisiones relacionadas con su tratamiento. Explicarle los diferentes enfoques terapéuticos disponibles y permitir que participara en la elección de estrategias que se adaptaran a sus necesidades. Esto hace que fortalezca su percepción de ser parte del cambio.
  5. Impacto en la salud física y mental: ha sido importante también destacar cómo la anorexia nerviosa afecta tanto su salud física como mental. Utilizamos información concreta sobre los riesgos asociados, como la desnutrición, la debilidad muscular y los efectos en la salud mental. Esto le ha ayudado a comprometerse con el tratamiento.
  6. Apoyo familiar: otro factor importante en el tratamiento ha sido incluir a la familia en el proceso educativo y terapéutico. Facilitamos sesiones en las que Ana y su madre pudieron comprender juntas la anorexia nerviosa, abordar dinámicas familiares y aprender a comunicarse y a brindar apoyo efectivo.

Hitos en la recuperación y resiliencia

A medida que Ana avanzaba en su recuperación, enfrentaba desafíos y celebraba pequeños triunfos. La restauración de su salud física fue un proceso gradual, pero su compromiso con el tratamiento se tradujo en mejoras significativas en su bienestar emocional, demostrando su resiliencia en medio de las adversidades familiares.

La historia de Ana destaca la importancia de comprender la anorexia nerviosa en un contexto más amplio, considerando las complejas dinámicas familiares y las pérdidas significativas. Su valentía al buscar ayuda y su dedicación al tratamiento son testimonios de que, con el apoyo profesional y personal adecuado y la comprensión de todo el sistema familiar, los trastornos alimentarios pueden superarse. En esta narrativa, encontramos un recordatorio poderoso de cómo la conciencia y la comprensión pueden marcar la diferencia en la vida de aquellos que enfrentan desafíos de salud mental en el contexto de relaciones familiares complejas.

Desafíos del tratamiento

Dado el contexto del caso de Ana, con una anorexia nerviosa moderada y sin graves complicaciones médicas, es posible trabajar con ella desde un tratamiento ambulatorio (en consulta). En otros casos más severos y con complicaciones médicas graves, se puede requerir inicialmente una hospitalización para abordar la desnutrición y estabilizar el estado físico del/ de la paciente. Una vez que se haya logrado cierta mejoría en su salud física, se valorará la transición a un tratamiento ambulatorio.

El tratamiento ambulatorio puede incluir consultas regulares con un equipo multidisciplinario. Las sesiones de terapia individual y familiar serían fundamentales para abordar los aspectos emocionales y familiares del trastorno alimentario. Además, un plan de nutrición supervisado podría ayudar a mantener y mejorar la salud física de Ana.

Decisión del tipo de tratamiento

Como hemos comentado, la decisión del tipo de tratamiento dependerá de la gravedad del trastorno alimentario, la estabilidad médica y la capacidad del/ de la paciente para comprometerse con el tratamiento ambulatorio. Es esencial evaluar continuamente su progreso y ajustar el enfoque de tratamiento según sea necesario.

Cabe destacar que la anorexia nerviosa a menudo requiere un enfoque a largo plazo y un continuo apoyo, y el tratamiento ambulatorio puede ser parte integral de este proceso.

A través de la historia de Ana, queremos destacar la importancia de reconocer la interconexión entre la vida familiar, las relaciones emocionales y la salud mental. En nuestro centro, entendemos que cada individuo es único, y estamos comprometidos a proporcionar un espacio seguro y comprensivo donde las personas como Ana puedan emprender un camino hacia la recuperación. La conciencia y la empatía son fundamentales para transformar las complejas realidades familiares en historias de resiliencia y superación.

En el Centro de Psicología Sandra Ribeiro, disponemos de varias psicólogas especializadas en los trastornos de la conducta alimentaria (TCA).

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Sandra Ribeiro

Psicóloga General Sanitaria (M-34885)

Profesora del Dpto. de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la UNED

Profesora del Máster en Psicología General Sanitaria de la Universidad Villanueva

Responsable de formación y supervisora de casos clínicos en el Servicio de Psicología Aplicada (SPA) de la UNED

Manipulación Emocional
Manipulación Emocional: Efectos Profundos en la Salud Mental 800 800 Sandra Ribeiro

Manipulación Emocional: Efectos Profundos en la Salud Mental

¿Alguien ya te ha dicho alguna vez que eres una persona inestable, demasiado intensa, bipolar o que estás loca?

En terapia, son muchas las personas, especialmente mujeres (pero no exclusivamente), que nos buscan para saber si les pasa algo o si se están volviendo locas. Nos relatan situaciones en las que otra persona, la mayoría de las veces su pareja, en una discusión, les provoca para que pierdan los papeles. En este momento, nos dicen “él acaba dando la vuelta en la tortilla”. Indican que toda la discusión cambia totalmente, pasando de estar enfadadas ella a enfardarse su pareja. 

Numerosos relatos sugieren la presencia de dinámicas relacionales complejas y perjudiciales. En estos escenarios, una persona, consciente de las reacciones predecibles de la otra, la manipula habilidosamente hasta el punto en que pierde el control y se ve afectada emocionalmente. En ocasiones, la persona que, inicialmente en una posición justificada, se ve despojada de su razón ante afirmaciones como «No puedo hablar contigo de esta manera», «Necesitas buscar ayuda; estás enferma», «Eres bipolar» o «Eres demasiado intensa». Este tipo de manipulación emocional busca no solo desacreditar a la otra persona, sino también socavar su confianza y autoestima. Este comportamiento se denomina manipulación emocional o abuso psicológico.

¿Emociones intensas = personas inestables?

No, expresar emociones de manera intensa no necesariamente significa ser una persona inestable. Las emociones son una parte natural de la experiencia humana, y la intensidad emocional puede variar según la situación, la personalidad y otros factores. Sin embargo, en algunos contextos, las personas pueden interpretar erróneamente la expresión de emociones intensas como inestabilidad emocional. 

Es importante tener en cuenta que, el hecho de que alguien pueda perder los estribos fácilmente no significa necesariamente que «haya perdido la razón». Las personas pueden tener respuestas emocionales intensas debido a una variedad de factores, como el estrés, la ansiedad o experiencias pasadas. Sin embargo, es importante distinguir entre expresar emociones de manera saludable y actuar de manera impulsiva o destructiva debido a la falta de control emocional.

Expresar emociones de manera saludable

1.Conciencia emocional 

  • Saludable: la persona es consciente de sus emociones y puede identificarlas.
  • Destructiva: falta de conciencia sobre las propias emociones o incapacidad para reconocerlas.
  • Comunicación Asertiva
  • Saludable: la expresión de emociones se realiza de manera clara y respetuosa.
  • Destructiva: la comunicación es agresiva, hiriente o despectiva hacia los demás.

2. Empatía

  • Saludable: se muestra empatía hacia el otro, reconociendo y validando sus sentimientos.
  • Destructiva:  falta de consideración hacia los sentimientos y necesidades del otro, centrando la atención solo en las propias emociones y necesidades.

3. Autocontrol 

  • Saludable: a pesar de la intensidad emocional, la persona puede mantener el control sobre sus acciones.
  • Destructiva: incapacidad para controlar las acciones, expresando las emociones a través de conductas agresivas o violentas, ya sea verbal o físicamente. Las reacciones son desproporcionadas en relación con la situación, lo que indica una falta de equilibrio emocional. Después de expresar las emociones de manera impulsiva, la persona siente remordimiento o arrepentimiento por sus acciones.

¿Qué hay detrás de manipulación emocional?

La manipulación emocional puede tener diversas causas y motivaciones, y es importante reconocer que cada situación es única. Algunas posibles explicaciones detrás de la manipulación emocional son:

  1. Control y poder: la manipulación emocional a menudo se utiliza como una estrategia para ejercer control y obtener poder sobre la otra persona. El manipulador busca influir en las emociones y decisiones del otro para satisfacer sus propias necesidades.
  2. Inseguridad y baja autoestima: las personas con inseguridades profundas o baja autoestima pueden recurrir a la manipulación emocional como una forma de sentirse más seguras. Manipular a otros puede proporcionar una falsa sensación de control sobre sus propias inseguridades.
  3. Miedo al abandono: algunas personas manipulan emocionalmente por miedo al abandono. Pueden utilizar tácticas manipuladoras para mantener a la otra persona cerca y evitar que se aleje.
  4. Necesidad de validación: aquellos que tienen una profunda necesidad de validación y aprobación pueden recurrir a la manipulación para obtener la respuesta emocional que desean de los demás.
  5. Falta de habilidades de comunicación: las personas que carecen de habilidades efectivas de comunicación pueden recurrir a tácticas manipuladoras como una forma de expresar sus necesidades o frustraciones, ya que no saben cómo comunicarse de manera directa.
  6. Patrones aprendidos: algunas personas han aprendido a manipular emocionalmente debido a patrones de comportamiento aprendidos en la infancia o en relaciones anteriores. Pueden haber experimentado o presenciado manipulación y la replican inconscientemente.
  7. Falta de empatía: la falta de empatía puede llevar a la manipulación emocional, ya que la persona no es capaz de comprender o preocuparse por el impacto emocional que sus acciones tienen en los demás.
  8. Necesidad de evitar responsabilidad: algunas personas manipulan para evitar asumir responsabilidad por sus acciones o para desviar la atención de sus propios fallos. El miembro de la pareja que no quiere discutir ciertos asuntos puede adoptar tácticas manipuladoras para controlar a su pareja o provocarla hasta el punto de explosión. Así, no solo evita el tema en cuestión, sino que se presenta como la parte más tranquila y razonable de la relación. 

Manipulación emocional: efectos en la salud mental

En una relación sana, es crucial que ambas partes se traten con respeto y comprensión. Si una persona utiliza tácticas para provocar a su pareja con el objetivo de hacerla parecer «loca» o fuera de control, esto podría ser un indicador de problemas más profundos en la relación. 

Es importante abordar la manipulación emocional en las relaciones, ya que puede tener efectos perjudiciales en la salud mental y emocional de la persona manipulada como pueden ser:

  1. Ansiedad y estrés: la manipulación constante puede generar un ambiente de incertidumbre y tensión, lo que contribuye a niveles elevados de ansiedad y estrés.
  2. Depresión: la manipulación emocional a largo plazo puede contribuir al desarrollo de la depresión, especialmente si la persona manipulada se siente atrapada en una situación difícil de cambiar.
  3. Baja autoestima: la manipulación a menudo está destinada a socavar la confianza y la autoestima de la persona manipulada, lo que puede llevar a una percepción negativa de sí misma.
  4. Aislamiento social: la manipulación puede llevar a la persona manipulada a aislarse socialmente, ya que puede volverse difícil confiar en los demás o compartir sus experiencias.
  5. Confusión y duda constante: la manipulación puede generar confusión y duda constante en la persona manipulada, haciendo que cuestione su propia percepción de la realidad.
  6. Trastornos de adaptación: las personas que experimentan manipulación emocional pueden desarrollar trastornos de adaptación, ya que intentan ajustarse a un entorno emocionalmente inestable.
  7. Dificultades en las relaciones: la manipulación puede afectar la capacidad de la persona para establecer y mantener relaciones saludables, ya que puede haber dificultades para confiar en los demás.
  8. Problemas de salud física: el estrés crónico asociado con la manipulación emocional puede contribuir a problemas de salud física, como trastornos del sueño, problemas gastrointestinales y otros problemas relacionados con el estrés.
  9. Sentimientos de desesperanza: la manipulación constante puede generar sentimientos de desesperanza y desamparo, ya que la persona manipulada puede sentir que no tiene control sobre su propia vida.

Si te encuentras en una situación similar o conoces a alguien que lo esté, es importante buscar apoyo. La terapia de pareja o la terapia individual te proporciona un espacio seguro para explorar los problemas de tu relación. La ayuda de un/a psicólogo/a especializado/a puede ser beneficiosa para abordar estos problemas y desarrollar estrategias más saludables de comunicación y resolución de conflictos. También es esencial reconocer las señales de manipulación y abuso emocional y tomar medidas para proteger tu bienestar emocional.

 

 

 

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Sandra Ribeiro

Psicóloga General Sanitaria (M-34885)

Profesora del Dpto. de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la UNED

Profesora del Máster en Psicología General Sanitaria de la Universidad Villanueva

Responsable de formación y supervisora de casos clínicos en el Servicio de Psicología Aplicada (SPA) de la UNED

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