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Ansiedad: cuando vivir en alerta deja de ser puntual y se convierte en una forma de estar en el mundo

La ansiedad es una emoción humana básica y necesaria. No es algo “malo” ni una enfermedad en sí misma. De hecho, todos sentimos ansiedad en determinados momentos de la vida: antes de un examen, ante un problema importante, una entrevista de trabajo, una pérdida o cualquier situación que percibimos como amenazante o incierta.

La ansiedad tiene una función protectora. Nos ayuda a activarnos, anticipar peligros, reaccionar más rápido y prepararnos ante situaciones difíciles.

El problema aparece cuando esa alarma interna deja de activarse solo en momentos concretos y empieza a mantenerse de forma constante, intensa o desproporcionada, generando un gran desgaste físico y emocional.

Muchas personas con ansiedad viven sintiendo que su mente nunca descansa, que su cuerpo está permanentemente en tensión o que cualquier situación cotidiana puede convertirse en una amenaza difícil de manejar.

La ansiedad no siempre se vive como “estar nervioso”

La ansiedad puede manifestarse de formas muy distintas. Algunas personas sienten miedo intenso; otras viven una preocupación constante, sensación de bloqueo, hipervigilancia, agotamiento o síntomas físicos que no consiguen explicar.

Muchas veces, quienes sufren ansiedad llevan tanto tiempo funcionando en alerta que acaban normalizando el malestar y desconectándose de lo agotador que resulta vivir así.

Algunos síntomas frecuentes de ansiedad

La ansiedad puede expresarse tanto a nivel físico como psicológico.

Síntomas físicos frecuentes

  • Taquicardia o palpitaciones.
  • Sensación de falta de aire.
  • Tensión muscular.
  • Mareos o sensación de inestabilidad.
  • Dolor en el pecho.
  • Náuseas o molestias digestivas.
  • Nudo en el estómago.
  • Sudoración.
  • Temblores.
  • Dolor de cabeza.
  • Cansancio constante.
  • Problemas de sueño.
  • Alteraciones en el apetito.
  • Sensación de agotamiento físico y mental.

Síntomas emocionales y psicológicos

  • Preocupación constante.
  • Sensación de agobio.
  • Miedo o anticipación negativa.
  • Inquietud interna.
  • Irritabilidad.
  • Bloqueo mental.
  • Dificultad para desconectar.
  • Sensación de pérdida de control.
  • Hipervigilancia.
  • Necesidad constante de control o seguridad.
  • Dificultad para relajarse incluso en momentos tranquilos.

Cuando la ansiedad empieza a limitar tu vida

Muchas personas intentan convivir con la ansiedad durante años pensando que “ya se les pasará” o que simplemente son así. Sin embargo, cuando la ansiedad empieza a interferir en el descanso, las relaciones, el trabajo, los estudios o la capacidad de disfrutar de la vida, es importante prestar atención a lo que está ocurriendo.

La ansiedad no siempre desaparece ignorándola. En muchos casos, cuanto más tiempo pasa, más se consolida el funcionamiento de alerta y más limitada puede sentirse la persona.

Tipos de trastornos de ansiedad

Existen distintos trastornos relacionados con la ansiedad, aunque todos comparten una sensación intensa de amenaza, miedo o inseguridad difícil de regular.

Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG)

Las personas con ansiedad generalizada viven en un estado de preocupación constante y difícil de controlar. Su mente suele anticipar problemas continuamente y les cuesta mucho desconectar o sentir tranquilidad, incluso cuando aparentemente “todo está bien”.

Ansiedad social o fobia social

La ansiedad social no es simplemente timidez. Implica un miedo intenso al juicio, la crítica o la exposición social. Muchas personas viven con gran ansiedad situaciones como hablar en público, relacionarse, participar en grupos o sentirse observadas, llegando a evitar cada vez más situaciones sociales.

Trastorno de pánico

El trastorno de pánico se caracteriza por la aparición de ataques de pánico o crisis de ansiedad intensas y repentinas, acompañadas de síntomas físicos muy intensos como taquicardia, sensación de ahogo, mareo o miedo a perder el control o morir.

Después de varias crisis, muchas personas desarrollan miedo a volver a sentirlas, entrando en un estado de hipervigilancia constante.

Agorafobia

La agorafobia suele aparecer asociada al miedo a sufrir una crisis de ansiedad en lugares donde escapar, pedir ayuda o sentirse seguro puede resultar difícil. Por ello, algunas personas empiezan a evitar transportes públicos, centros comerciales, espacios abiertos, viajes o incluso salir de casa.

Fobias específicas

Las fobias implican un miedo intenso y desproporcionado hacia situaciones u objetos concretos, como volar, conducir, animales, sangre, agujas, alturas o espacios cerrados.

Ansiedad por separación

Más frecuente en niños y adolescentes, aparece como un miedo intenso a separarse de las figuras de apego o preocupación constante por que pueda ocurrirles algo malo.

Ansiedad, cuerpo y regulación emocional

La ansiedad no ocurre solo “en la cabeza”. El cuerpo también participa continuamente en la respuesta de alerta.

Muchas personas viven con:

  • tensión física constante,
  • dificultad para relajarse,
  • hipervigilancia corporal,
  • agotamiento,
  • o síntomas físicos recurrentes.

Por eso, en terapia no trabajamos únicamente los pensamientos, sino también la regulación emocional, el sistema nervioso y la forma en que la persona se relaciona con el miedo, la incertidumbre y el control.

Tratamiento psicológico de la ansiedad

El tratamiento psicológico de la ansiedad no consiste únicamente en “dejar de preocuparse”. La ansiedad suele tener una función y aparece por determinados motivos, aunque muchas veces la persona ya no comprenda por qué su cuerpo y su mente siguen reaccionando así.

En terapia trabajamos:

  • comprensión del funcionamiento de la ansiedad,
  • regulación emocional,
  • manejo de pensamientos anticipatorios,
  • relación con el miedo y la incertidumbre,
  • síntomas físicos,
  • perfeccionismo y autoexigencia,
  • trauma y experiencias vitales,
  • autoestima,
  • y estrategias de afrontamiento más saludables.

El objetivo no es eliminar completamente la ansiedad —algo imposible y poco saludable—, sino ayudar a la persona a dejar de vivir permanentemente atrapada en el estado de alerta.

Pedir ayuda no significa que no puedas con ello

Muchas personas con ansiedad llevan años intentando sostenerlo todo solas, minimizando el malestar o acostumbrándose a vivir en tensión constante.

Sin embargo, vivir agotado, en alerta o con miedo continuo no debería convertirse en la normalidad.

En el Centro de Psicología Sandra Ribeiro acompañamos procesos relacionados con ansiedad desde una mirada profunda, humana e integradora, ayudando a niños, adolescentes y adultos a comprender qué está ocurriendo y a desarrollar una relación más segura y regulada consigo mismos y con su entorno.

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¿Qué tratamientos asociados a la ansiedad ofrecemos en nuestro centro de psicología en Majadahonda?
  • Tratamiento de la ansiedad.
  • Tratamiento de fobias.
  • Tratamiento del trastorno del pánico.
  • Tratamiento de la ansiedad social.
  • Tratamiento del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).
  • Tratamiento del estrés.
  • Tratamiento de la agorafobia.

Organización Mundial de la Salud (OMS) – Trastornos de Ansiedad

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