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Cómo saber si mi pareja es un/a narcisista 808 808 Sandra Ribeiro

Cómo saber si mi pareja es un/a narcisista

¿Mi pareja es un/a narcisista?

¿Estás en una relación amorosa en la que te sientes tremendamente confuso/a o sientes que te estás volviendo loco/a? ¿Has buscado consejo entre tus familiares y amigos/as y te dicen que tu pareja es un/a narcisista?

Cada vez es más común encontrar pacientes en terapia con mucha confusión y la necesidad de confirmar si su pareja es un/a narcisista.

En primer lugar, me gustaría explicar que no todas las personas abusivas son narcisistas. El simple hecho de tener delante a una persona abusiva no es suficiente para diagnosticarla como narcisista.

Actualmente, vemos el término narcisismo siendo usado, especialmente en las relaciones amorosas, para referirse a alguien que es egoísta y no piensa en los sentimientos de su pareja. Si bien esto puede parecer un término coloquial y que está muy de moda para describir a alguien con comportamientos egoístas, la realidad es que no deberíamos trivializar con este concepto, ya que el narcisismo es una condición psiquiátrica diagnosticable catalogada como Trastorno de la Personalidad Narcisista en el DSM-5 (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 5ª edición), que es la herramienta utilizada por los profesionales de la salud mental para realizar un diagnóstico.

Es posible que alguien con rasgos narcisistas en realidad no tenga el trastorno y sólo muestre algunas tendencias narcisistas. Por otro lado, algunas personas que tratan con una pareja que las menosprecia, las humilla y muestra otros comportamientos perturbadores, puede que sí estén con alguien con un Trastorno de la Personalidad Narcisista.

¿Cómo saber si mi pareja es un/a narcisista?

Las personas con un Trastorno de la Personalidad Narcisista se ponen por encima de los demás de todas las formas posibles. Sobreestiman sus capacidades y exageran sus logros. Se sienten superiores, únicos y especiales. El problema es que no sólo sobreestiman su propio valor y logros, sino que a menudo esa sobreestimación viene acompañada de la subestimación y menosprecio del valor y los logros del otro.

No tiene nada de malo quererse uno mismo, al contrario, es muy importante que sepamos querernos, valorarnos y trabajar para mejorar cada día. Sin embargo, la persona con un Trastorno de la Personalidad Narcisista no se limita a esto, ya que carece de la principal herramienta para tener una buena autoestima: la confianza en sí mismo.

Por lo tanto, para que el/la narcisista se sienta bien, se vale de herramientas para destruir la autoestima de los demás. Las personas con un Trastorno de la Personalidad Narcisista realmente pueden hacer mucho daño a la salud mental de las personas con las que conviven.

¿Todos somos narcisistas?

La respuesta es SÍ, hasta cierto punto.

¿Quién nunca ha manipulado alguna situación, ha mentido o ha sobrevalorado sus propias capacidades en algún momento de su vida? ¿Quién nunca ha sentido la necesidad de ser, en algún momento, el centro de atención o ha querido ser admirado? Lo que diferencia esas personas de las personas con un Trastorno de la Personalidad Narcisista es la intensidad del comportamiento narcisista que se manifiesta y el deseo de cambiar, mejorar y no cometer nuevos errores.

Signos y síntomas de las personas con Trastorno de la Personalidad Narcisista

Las personas con un Trastorno de la Personalidad Narcisista presentan un patrón generalizado de grandiosidad, necesidad que los demás les presten constantemente atención y le adulen, así como falta de empatía.

Según el DSM-5, algunos criterios que se pueden encontrar en las personas con Trastorno de la Personalidad Narcisista son:

  • Sentimientos de grandeza y prepotencia (p. ej., exagera sus logros y talentos, espera ser reconocido como superior sin contar con los correspondientes éxitos).
  • Está absorto en fantasías de éxito, poder, brillantez, belleza o amor ideal ilimitado.
  • Explota las relaciones interpersonales (es decir, se aprovecha de los demás para sus propios fines).
  • Carece de empatía: no está dispuesto a reconocer o a identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.
  • Con frecuencia envidia a los demás o cree que éstos sienten envidia de él.
  • Muestra comportamientos o actitudes arrogantes, de superioridad.

Dado que las personas con trastorno narcisista necesitan ser admiradas, su autoestima está condicionada a una valoración positiva de los demás, siendo una autoestima, por lo tanto, muy frágil. Las personas con este trastorno a menudo necesitan la aprobación de los demás. Es sumamente importante saber lo que otras personas piensan de ellas y si lo están haciendo bien. No asumen bien las críticas. Cualquier crítica les hace sentirse humillados y fracasados, respondiendo muchas veces con ira y desprecio a quien les ha criticado. Como tienen una baja tolerancia al fracaso, muchas veces prefieren evitar situaciones en las que pueden fallar.

Con frecuencia, las personas con un Trastorno de la Personalidad Narcisista se defienden atacando, manipulando al otro para que se sienta culpable (p. ej., yo te he insultado porque tú sacas lo peor de mí), a que se sienta inseguro/a de lo que siente (p. ej., eres demasiado sensible), a que se sienta inferior (p. ej., no te enteras, no sabes nada. Eres un/una ignorante).

Es muy común también que utilicen el Gaslighting (luz de gas). Este término se refiere a una forma de manipulación psicológica que hace con que la víctima de la manipulación dude de su propia percepción y desconfíe de su propia memoria.

La sensación de la víctima del Gaslighting es de que se está volviendo loca, que es una persona incapaz, tiene un gran sentimiento de tristeza y de culpa, cuestiona contantemente sus propias decisiones y pide disculpas en exceso.

El fin último de la persona que utiliza el Gaslighting es controlar a su víctima, haciendo que se sienta cada vez más vulnerable y, por tanto, tener el control total de la relación.

¿Es posible convivir con un narcisista?

En 1923, el filósofo Martin Buber publicó un ensayo llamado «Ich und Du» (Yo y Tú), en el que señalaba que nuestro narcisismo muchas veces nos lleva a relacionarnos con los demás como objetos más que como iguales.

La verdad es que no es fácil ser tratado/a como un objeto. Existe una verdadera sensación de impotencia y desesperanza cuando se está con alguien que no es capaz de escuchar tus demandas.

Es muy probable que vuestra relación parezca muy superficial, ya que el/la narcisista ve esa relación solo como una transacción comercial: tener un relacionamiento con alguien atractivo, una vida sexual satisfactoria cuando él/ella quiera y que satisfaga sus necesidades mientras niega constantemente las de su pareja. Muchas veces, esto es suficiente para un/a narcisista, ya que no está interesado/a en nada más profundo que eso.

Aprender a convivir con una persona narcisista significa aceptar conductas perturbadoras como humillaciones frecuentes, ley del silencio, arrogancia, falta de empatía y manipulación.

Aunque en este artículo hemos hablado del narcisismo relacionado a la relación de pareja, es importante decir que el Trastorno de la Personalidad Narcisista puede afectar a cualquier persona. Puede ser un jefe, una pareja, un amigo, un padre y/o una madre narcisista.

Recuerda…

Nadie debería tener que soportar un abuso, maltrato, agresión y/o violencia por parte de nadie. Si lidiar con una pareja narcisista está afectando a tu salud mental, busca ayuda profesional.

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Sandra Ribeiro

Psicóloga General Sanitaria (M-34885)

Profesora Asociada del Departamento de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la UNED

Profesora del Máster en Psicología General Sanitaria de la Universidad Villanueva

Responsable de formación y Supervisora de casos clínicos en el Servicio de Psicología Aplicada (SPA) de la UNED

 

 

Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) y Navidades 808 808 Sandra Ribeiro

Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) y Navidades

Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA): cómo afectan las Navidades a las personas con TCA

Se acercan las Navidades y con ellas momentos para compartir junto a nuestros seres queridos. Asociamos estas fechas con encuentros familiares, reuniones con amigos y compañeros de trabajo que se celebran, en la mayoría de los casos, frente a una mesa y en donde la comida y la bebida adquieren un papel protagonista.

Para muchas personas la Navidad es un momento de alegría y celebración. Sin embargo, para las personas que padecen un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA) como la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa o el trastorno por atracón, la Navidad es un periodo desafiante y difícil en la que se encuentran expuestas a situaciones a las que temen mucho. De hecho, puede ser una “pesadilla”. Para muchas de las personas con un TCA, las Navidades traen un fuerte estrés, ansiedad y miedo.

Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) y la preparación anticipada de las Navidades

Las personas que sufren con anorexia, bulimia, trastorno por atracones…, en fin, algún tipo de trastorno alimentario, comienzan a prepararse para las Navidades mucho antes que los demás.

Si tienes un TCA, quizás pienses que, si pierdes un poco de peso antes de esas fechas, podrías darte el lujo de “pegar una comilona” como hacen todos los demás. Por supuesto, eso es algo que piensas, pero que nunca sucede, ya que una persona con un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA) de cualquier tipo nunca disfruta realmente de esas fiestas debido a la preocupación y al miedo que le tienen a la comida.

Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) y el gran miedo de las fiestas de fin de año

Una persona con trastorno alimentario no se permite relajar y disfrutar de las Navidades. Una persona con anorexia, bulimia y trastorno por atracones tiene siempre muy presente que llegará el momento en que tenga que enfrentarse a toda la comida que hay en torno a esas fiestas, a la cantidad de calorías y, por consiguiente, a la presión familiar. Hay un gran miedo a engordar que aumenta con cada bocado de comida. Hay tanta ansiedad que le provoca un gran sufrimiento.

Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) y Navidades: el incremento de las conductas disfuncionales

Para intentar gestionar el malestar que sufren es posible que incrementen determinadas conductas para intentar evitar el control de sus familiares y para gestionar el malestar que sienten. Algunas de estas conductas pueden ser:

  • Restringir totalmente o controlar la cantidad de los alimentos ingeridos.
  • En otros casos, comer cantidades inusualmente grandes de comida.
  • Incrementar el número de veces que acuden al baño.
  • Utilizar prendas más holgadas.

En el caso de la anorexia, existe mucha ansiedad por parte de quien la sufre y presión por parte de los familiares para que la persona coma. En el caso de la bulimia y los atracones, puede existir un pensamiento constante de realizar un atracón y la búsqueda incansable de un plan para desechar todo lo ingerido. Se sienten especialmente vulnerables al sentirse el foco de atención en torno a cuanto comen, lo que comen y por los posibles comentarios acerca de su físico. Todo ello les causa mucha ansiedad.

Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) y Navidades: la publicidad que no ayuda

En estas fechas se produce una exposición a las campañas publicitarias relacionadas con productos de belleza, menús, dulces y todo tipo de alimentos relacionados con la celebración de estas fiestas y se relacionan con el placer, la felicidad y el amor.

Las personas que sufren un TCA no solo han de lidiar con las dificultades asociadas a su relación con la comida sino también con una baja autoestima, dificultades para relacionarse, miedos, traumas que les hacen sentirse muy vulnerables.

Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) y los días posteriores a las Navidades

Si tú eres una persona que sufre de un trastorno alimentario, es común que en los días posteriores a las Navidades aparezcan profundos sentimientos de tristeza, culpabilidad y ansiedad.

La culpa experimentada es enorme y surgen los pensamientos disfuncionales y creencias irracionales como:

  • “He comido mucho”.
  • “¿Por qué no me puedo controlar?”.
  • “He engordado unos 5kg”.
  • “Estoy súper hinchada/o”.
  • “La ropa ya no me entra”.
  • “Soy un desastre”.
  • “Nadie me va a querer nunca”.
  • “No sirvo para nada”.
  • “Doy asco”.

Junto con esos pensamientos y creencias tan disfuncionales encontramos la desesperación por intentar compensar todas las calorías consumidas. Quizás pienses que lo mejor en esos días sería restringir tu dieta y/o hacer ejercicio intensivo para intentar eliminar todo lo ingerido.

Recomendaciones para ayudarte en esas fechas tan estresantes y difíciles para ti como son las Navidades:

  • Respeta las cinco comidas diarias.
  • Haz una lista de cosas que puedes hacer para ayudarte a relajar y distanciarte de los sentimientos y pensamientos disfuncionales que te pueden venir antes y/o después de una posible comida en exceso. Por ejemplo, escribir lo que sientes, leer, visitar a un amigo, hablar por teléfono, etc.
  • Ten siempre a mano el número de teléfono de amigos/as que sepan por lo que pasas y, en esos momentos más complicados para ti, les pueda llamar.
  • Ten siempre a mano el número de teléfono de tus contactos de apoyo (psicólogo, psiquiatra…).
  • Intenta no contar las calorías.
  • Intenta no pesarte en esa época. Ya te pesarás cuando vuelvas a tu rutina normal.
  • No te olvides cuidarte. Es importante que, en esas fiestas, puedas mantener una rutina de autocuidado.
  • Intenta no ver las Navidades como una “montaña de comida” que deben o no deben ser ingeridos. Estas fiestas son para estar en familia, compartir momentos agradables y disfrutar de la presencia de tus seres queridos.
  • No permitas que los demás ejerza más presión sobre ti de la que puedes soportar. Aprende a poner límites de manera asertiva. Si alguien hace algún comentario sobre tu apariencia, forma de comer, que comes de más o de menos, diles que no es cómodo para ti hablar sobre ello y si saben que tienes problemas con la alimentación, diles que ya estás en tratamiento o lo estás buscando.
  • Si, al final, te has pegado un atracón y/o has vomitado, no te obsesiones con ello e intenta no culpabilizarte. Simplemente, ha pasado, pero eso no define quien eres.

¿De qué modo podemos ayudar a las personas que sufren TCA en estas fechas?

  • Evita conversaciones acerca de su físico y muéstrale interés en cómo se encuentra, sus proyectos e intereses.
  • No hagas comentarios acerca de la comida y de sus posibles efectos.
  • Acuerda un tiempo de duración para la comida y no obligues a que la persona coma más de lo pactado.
  • Planea actividades para la sobremesa como juegos de mesa, charlas sobre algún tema interesante…
  • Que la comida, las calorías y el peso, no se transformen en un monotema. Hay muchas cosas que podéis compartir y disfrutar juntos.

Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) y su tratamiento

El tratamiento de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) comprende un abordaje multidisciplinar que combina la psicoterapia (terapia psicológica), la psicoeducación sobre la alimentación y una supervisión médica. El tratamiento de un TCA lleva su tiempo y es muy difícil que lo puedas hacer de manera autónoma, sin ayuda profesional.

Si todavía no te has puesto es las manos de un profesional especializado, no dejes pasar el tiempo. La anorexia, la bulimia, el trastorno por atracones, no remiten solos.

 

Si te has identificado con este artículo y crees que te podemos ayudar, pide cita y te acompañaremos en tu proceso terapéutico con toda la confidencialidad y profesionalidad que una terapia psicológica requiere. No estamos aquí para juzgarte, sino para acompañarte en esa etapa tan difícil como importante en dirección a una vida saludable.

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Este artículo es una colaboración entre:

Sonia Caldera

Psicóloga General Sanitaria (M-33682)

Experta en Psicoterapia Breve con niños, adolescentes y adultos, en Clínica e Intervención en trauma con EMDR

Extensa experiencia en Trastornos de Conducta Alimentaria.

Sandra Ribeiro

Psicóloga General Sanitaria (M-34885)

Profesora del Dpto. de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la UNED

Responsable de formación y supervisora de casos clínicos del Servicio de Psicología Aplicada de la UNED

 

 

 

 

 

 

 

Cómo superar el miedo escénico 808 808 Sandra Ribeiro

Cómo superar el miedo escénico

Miedo escénico

¿Qué es el miedo escénico o pánico escénico?

Miedo escénico, pánico escénico, miedo a hablar en público o glosofobia, es una reacción de ansiedad que se da cuando una persona debe realizar alguna actividad ante el público, ya sea hablar, cantar, actuar, bailar.

Se cree que la mayoría de los artistas como cantantes, bailarines, actores, músicos, y también los conferenciantes…, muestran algún tipo de miedo o ansiedad ante una actuación. Hay artistas y conferenciantes que dicen que es imposible hacer una buena actuación sin ese “miedo” y, para algunos autores, una total ausencia de esos estados psicológicos sería perjudicial para una buena performance.

¿Hasta qué punto la ansiedad es positiva para subirse a un escenario?

Sabemos que en las actividades que implican alcanzar un cierto nivel de rendimiento o en las que estamos expuestos a una evaluación externa, el factor psicológico tiene un peso decisivo.

Para David H. Barlow, uno de los psicólogos clínicos más destacados en el ámbito de la ansiedad, la ansiedad es una estructura coherente con nuestro sistema defensivo y si manifiesta cuando se nos presenta situaciones en las que interpretamos amenazas, peligros o cuando creemos que no tenemos recursos suficientes para afrontarlas.

La verdad es que la ansiedad, el miedo y el estado de alerta existen para prepararnos y protegernos y, en la dosis adecuada, esta tensión puede ayudarnos a superar los desafíos. Esta dosis adecuada se conoce como el nivel óptimo de activación y es diferente para cada artista.

Son muchos los estudios que indican que los beneficios de ese nivel de activación varían de acuerdo con la personalidad de cada individuo.

Martin Seligman, considerado el padre de la psicología positiva, señala que a los optimistas la ansiedad les sirve de aliada, ya para los pesimistas, ocurre lo contrario, un cierto nivel de ansiedad y estrés empeora su rendimiento. Seligman indica que los pesimistas, al esperar lo peor, no están tan dedicados como deberían, por lo que el fracaso se convierte en una consecuencia.

Miedo escénico: síntomas (A. Bados López)
A nivel fisiológico:
  • Rictus facial
  • Tics
  • Temblor de manos
  • Voz tensa o temblorosa
  • Tartamudeo o vocalización deficiente
  • Rubor facial
  • Sequedad en la boca
  • Náuseas
  • Palpitaciones
  • Sudoración
A nivel cognitivo:
  • Dificultades para pensar (bloqueo mental).
  • Imposibilidad de recordar cosas importantes (la letra de la canción, la coreografía, el diálogo de una escena, el texto de una ponencia…).
  • Tendencia a centrar la atención en sí mismo, especialmente en los síntomas fisiológicos de la ansiedad.
  • Exageración en la percepción de los fallos.
  • Miedo a hacer el ridículo.
  • Miedo a decir cosas sin sentido.
  • Hipersensibilidad a la crítica.
  • Temor al rechazo y a que los demás se den cuenta de lo que está sintiendo.
  • Miedo a tener un ataque de pánico.
Miedo escénico: edad de comienzo

Aunque puede ocurrir de forma brusca tras una mala experiencia en la que la persona se ha visto expuesta a una situación humillante, lo más habitual es que empiece de una forma más lenta hacia el final de la niñez o en la adolescencia, que es un período crítico en el que, en la búsqueda de nuestra identidad y de pertenecer a nuestro grupo de iguales, nos sentimos evaluados constantemente.

Miedo escénico: perfeccionismo

Aunque el miedo a la autoevaluación negativa (tendencia a autocriticarse, autoperfeccionismo) está relacionada con el miedo escénico en algunos casos, es en el miedo a la evaluación negativa por parte de los demás (tendencia a creer que los demás tienen altas expectativas sobre nosotros, perfeccionismo social) que encontramos la mayoría de los casos.

Pensamientos frecuentes
  • Se van a dar cuenta de lo nerviosa/o que estoy.
  • Van a ver que estoy temblando, sudando…
  • Me quedaré bloqueado.
  • Haré el ridículo.
  • Me quedaré en blanco (olvidaré la letra, la coreografía, el texto, la obra…).
  • Se van a reír.
  • Hablarán mal de mí.
  • Lo he hecho fatal.
  • Soy un desastre.
  • Soy un/a impostor/a.
Tratamiento

Teniendo en cuenta que la respuesta fóbica se debilita y pierde su fuerza cuando nos exponemos de forma repetida a la situación temida y no vivenciamos una situación traumática con acontecimientos estresantes graves, el tratamiento del miedo escénico irá en esta dirección, conseguir una habituación del/de la artista a las situaciones a las que consideraba fóbicas, así como un cambio en los pensamientos negativos que reflejan una serie de errores cognitivos y creencias irracionales.

Objetivos de la exposición (A. Bados López)
  1. Romper la asociación entre las situaciones temidas y los síntomas de ansiedad.
  2. Aprender a responder de modo diferente ante dichas situaciones.
  3. Ser consciente que la gran mayoría de las consecuencias negativas que anticipamos no ocurren y que, por tanto, no hay base para el miedo.
  4. Aprender que la ansiedad puede ser controlada con las técnicas y estrategias aprendidas en terapia.

 

¿Crees que estás sufriendo de miedo escénico y no te ve capaz de superarlo solo/a? Pide cita. Estaremos encantadas de ayudarte.

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*No te preocupes con tu imagen profesional, en nuestro centro tu caso será tratado bajo la más estricta ética profesional y confidencialidad.
**Si, para preservar tu intimidad, es necesario que te atendamos a domicilio, no hay problema. Llámanos y hablamos sobre esta posibilidad.
Sandra Ribeiro

Psicóloga General Sanitaria (M-34885)

Profesora del Dpto. de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la UNED

Profesora del Máster en Psicología General Sanitaria de la Universidad Villanueva

Responsable de formación de nuevos psicólogos y supervisora de casos clínicos del Servicio de Psicología Aplicada de la UNED

 

 

 

Dificultad para relacionarse 808 808 Sandra Ribeiro

Dificultad para relacionarse

Dificultad para relacionarse

Dificultad para relacionarse. No a todas las personas les resulta fácil relacionarse con los demás. A las personas más extrovertidas, la interacción social les sale de forma natural y si expresan fácilmente en público. En cambio, a los más reservados, muchas veces, les domina la timidez y pueden sentirse más incómodos en las relaciones interpersonales.

Los rasgos de personalidad de cada persona y sus experiencias vitales son lo que van a determinar la dificultad para relacionarse y su grado de comodidad en las relaciones sociales. Cada persona desarrolla su propia forma de relacionarse y enfrentarse al mundo.

La timidez leve no es algo que debemos preocuparnos, ya que no suele afectar fuertemente aspectos de la vida social, profesional y familiar de la persona.

Dificultad para relacionarse: cuándo debo preocuparme

La dificultad para relacionarse empieza a ser preocupante cuando la situación social es vista por la persona como aterradora, bloqueándola y, a la larga, aislándola de su entorno. En este caso, el exceso de retraimiento puede ser una señal de fobia social.

La fobia social o ansiedad social es un trastorno de ansiedad, conocido como Trastorno de Ansiedad Social, caracterizado por manifestaciones como:
  • Temor intenso a ser observado y juzgado por los demás.
  • Preocupación por sentirse avergonzado, humillado o rechazado.
  • Temor intenso de interactuar o hablar con extraños.
  • Dificultad para hacer contacto visual con personas que no conoce.
  • Temor a que los demás se den cuenta de sus síntomas físicos como sudores, palpitaciones, temblores o que le tiemble la voz o sonrojarse.
  • Temor a “quedarse en blanco” a la hora de hablar con los demás o en público.
  • Anticipación del malestar intenso que puede llegar a sentir en las situaciones sociales.
  • Evitación de situaciones sociales que le causen vergüenza o ansiedad.

Para no sentir todo ese malestar, la persona acaba aislándose, lo que interfiere en su vida diaria y compromete su desempeño laboral, social, familiar y/o afectivo.

La dificultad para relacionarse también puede venir acompaña de:
  • Miedo
  • Depresión
  • Ansiedad
  • Agresividad
  • Baja autoestima
  • Irritabilidad
  • Mal humor
  • Angustia

En este caso, ya no se trata sólo de una dificultad para relacionarse, sino que podemos estar hablando de un problema psicológico de base.

Dificultad para relacionarse: cuando tus actitudes alejan a otras personas

Algunas de las manifestaciones citadas anteriormente como el mal humor, la irritabilidad o la agresividad son muy dañinas para las relaciones interpersonales y acaban por alejar a las personas y destruir cualquier tipo de relación, sea en el trabajo, en la familia, los amigos o la pareja.

Dificultad para relacionarse: cuándo pedir ayuda profesional

Si te has identificado con este artículo y crees que la ansiedad que sientes te está causando problemas en tu vida diaria como en el colegio, en el trabajo o con tus amigos, pareja y/o familiares, es hora de buscar ayuda profesional.

Dificultad para relacionarse: cómo me puede ayudar la terapia psicológica

La terapia psicológica te puede ayudar a las creencias irracionales y los diálogos internos negativos que tienes, enseñándote diferentes formas de pensar, comportarse y solucionar problemas de tu día a día. También te ayudará a sentirte menos ansioso/a en tus relaciones sociales. La terapia psicológica también te enseñará y practicará contigo habilidades sociales para que te sientas más confiado/a a la hora de relacionarte.

Estamos especializados, entre otras problemáticas, en todo lo relacionado a las relaciones interpersonales.

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¿Quieres saber un poco más sobre la dificultad para relacionarse? Estaremos encantadas de responder a cualquier pregunta que puedas tener sobre este asunto.

Sandra Ribeiro

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Profesora Asociada del Dpto. de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la UNED

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El Rol del Salvador: cómo salir del Triángulo Dramático 849 848 Sandra Ribeiro

El Rol del Salvador: cómo salir del Triángulo Dramático

El Rol del Salvador: cómo salir del Triángulo Dramático

¿Sientes que das más de lo que recibes? ¿Alguna vez has tenido la sensación de que se estaban aprovechando de ti? ¿Eres de las personas a las que les cuesta decir “no” cuando te piden un favor? ¿Te involucras tanto en los problemas de los demás que acaban siendo tus problemas? ¿Siempre estás disponible y dispuesto/a a ayudar?

Si has contestado con un rotundo SÍ a la mayor parte de estas preguntas, quizás te estés moviendo en el Rol del Salvador.

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Cuándo terminar una relación de pareja 849 848 Sandra Ribeiro

Cuándo terminar una relación de pareja

¿Cuándo terminar una relación de pareja?

Si crees que ya no quieres a tu pareja y no sabes por qué sigues manteniendo vuestra relación. Si no sabes si estás con tu pareja por pena, por dependencia, por vuestros hijos/as, por lo qué van a decir, por costumbre… Este artículo es para ti.

Si te estás preguntando si debes terminar o aguantar tu relación de pareja, la respuesta es sencilla, debes terminar. Cuando estamos en una relación de pareja “aguantando”, la probabilidad de que ésta no sea una relación saludable es alta.

La verdad es que las películas han hecho mucho daño a las relaciones de pareja. Nos han vendido y hemos internalizado creencias basadas en el amor romántico y que son muy perjudiciales. Nos enseñaron que somos medias naranjas en busca de nuestra otra mitad, que somos ángeles de una sola ala y necesitamos el otro ángel para volar, que solo seremos felices si encontramos nuestra alma gemela y etc., etc., etc.

Cuando basamos nuestros relacionamientos en las carencias, es decir, soy mitad y busco alguien que me complete, estamos buscando una relación por necesidad. Y, por necesidad, aceptamos y nos conformamos con cualquier tipo de relación. Cuando una relación de pareja está basada en las creencias del amor romántico, solemos aceptar e, incluso, interpretar como amor, la posesividad, los celos, el sacrificio, el “para siempre”, aunque ya no estemos felices.

Confundimos muchas veces el deseo de tener un amor en nuestra vida y la necesidad de que tiene que ser con esa persona, aunque hay muchos motivos para no estar juntos. Estos motivos generan incomodidad, inseguridad, falta de paciencia, entre otros.

¿Cuándo terminar una relación de pareja? Algunas señales de que no está funcionando

  1. Ya no te sientes amado/a: en una relación de pareja el amor debe ser recíproco en sentimiento y actitudes. Si sientes que tu pareja ya no te quiere, es hora de hablar sobre ello. Muchas veces, estamos confundidos/as porque nuestra pareja nos dice que nos quiere, pero está siempre ausente, no nos escucha, si hay un conflicto, pasa días sin dirigirnos la palabra, etc. Aquí debería haber una señal de alerta con luces de neón parpadeando. Si lo que dice y lo que hace es tan contradictorio, lo mejor que tienes que hacer es tapar los oídos y mirar las actitudes de tu pareja.
  2. Ya no existe respeto entre vosotros/as: uno de los pilares básicos de una relación saludable es el respeto, y aquí me refiero a cualquier tipo de relación. Además de los gritos e insultos, también son falta de respeto que tu pareja no te acepte como eres, no acepte tus ideas, no acepte tus decisiones, entre muchas otras cosas.
  3. No te sientes libre: la libertad es otro de los pilares de una relación de pareja saludable. Tener una relación es una elección, no estamos obligados/as a hacerlo ni vamos a ser infelices si no la tenemos. Sin embargo, esa elección debe ser realizada desde la madurez e independencia emocional. Si te sientes preso/a y/o coaccionado/a, esto no es amor.
  4. Hay infidelidad en vuestra relación: llegados a este punto, es importante decir que no siempre una relación está rota después de una infidelidad. Existen casos que el arrepentimiento verdadero con su consecuente cambio, pueden llevar a la reconstrucción de una relación saludable. En este caso, hay mucho que hacer para conseguir esta reconstrucción. Aunque también es muy importante resaltar que en los relacionamientos en que estar con otras personas no es una práctica acordada previamente, la infidelidad conlleva traición y falta de respeto, y recuperarse de ello puede producir mucho dolor.
  5. Necesitas que tu pareja haga cambios: cabe destacar que nadie cambia si no quiere. Insistir con tu pareja no le hará cambiar. Por tanto, si no puedes aceptar tu pareja como es ahora y necesitas que él cambie para sentirte bien, quizás no es la persona que buscas. Intentar que el otro haga cambios, especialmente en su estructura de personalidad, a la larga es desesperante y frustrante tanto para tu pareja como para ti.
  6. No te sientes en paz o tranquilo/a: aquí encontramos otro pilar básico de una relación de pareja y podría destacarlo como el punto principal. Cuando una relación es saludable, te sientes cómodo/a y tranquilo/a. Si no te sientes en paz, seguro/a, realmente a gusto en tu relación de pareja, tu relacionamiento no va bien.
  7. Tenéis valores muy diferentes: para que una relación de pareja funcione es importante tener una visión de la vida mínimamente compatible. Por ejemplo, si para ti la familia es lo más importante y para tu pareja lo más importante es el trabajo, seguramente vais a tener momentos especialmente complicados.
  8. La comunicación entre vosotros/as es inadecuada o ausente: si no hay una buena comunicación entre vosotros/as o simplemente la comunicación es inexistente, el vínculo se deteriorará muy rápido y generará conflictos inasumibles.
  9. Existen comportamientos abusivos: se considera que hay abuso cuando existe violencia. Sin embargo, muchos creemos que, si no hay una conducta de violencia física, no hay violencia. La violencia también puede ser psicológica, emocional, sexual, económica, social, entre otras.
  10. No sois compatibles sexualmente: en este punto, es importante decir que no hablamos de tener muchas o pocas relaciones sexuales, sino de tener un estilo parecido sobre las relaciones sexuales. Lo que es consensuado entre vosotros/as, es lo que será más adecuado y saludable para la pareja.

Construyendo una relación de pareja saludable

Si te has identificado con varios de los puntos anteriores, quizás tengas que hablar con tu pareja y replantear vuestra relación.

  • Es importante no tomar ninguna decisión impulsiva. Es recomendable pensar con claridad y sopesar la decisión.
  • No adíes esa conversación. Tu pareja no es adivina y, quizás, seguirá pensando que todo está bien.
  • No te sientas culpable. Tu pareja será capaz de gestionar lo que le tienes que decir de manera asertiva. Recuerda los motivos que te llevaron a esa decisión. Tú, tu pareja y tus hijos necesitan estar en paz para ser felices.

Si tienes dudas sobre tu relación o si has decidido terminarla y no te ves capaz de hacerlo solo/a, te podemos ayudar. Estamos especializados, entre otras problemáticas, en todo lo relacionado a las relaciones de pareja.

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Sandra Ribeiro

Psicóloga General Sanitaria (M-34885)

Profesora Asociada del Dpto. de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la UNED

Profesora del Máster en Psicología General Sanitaria de la Universidad Villanueva

Responsable de formación y supervisora de casos clínicos en el Servicio de Psicología Aplicada (SPA) de la UNED

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Dejar de fumar: efectos psicológicos y tratamiento 849 849 Sandra Ribeiro

Dejar de fumar: efectos psicológicos y tratamiento

Dejar de fumar

Dejar de fumar puede ser un proceso difícil y requiere tiempo y esfuerzo. Pero… ¡no te desanimes! Desde el Centro de Psicología Sandra Ribeiro te podemos ayudar.

El tabaquismo

El tabaquismo es un grave problema de salud pública, que afecta a toda la población, llegando a producir en nuestro país miles de muertes directamente relacionadas con el tabaco.

Incluso con las diversas campañas de salud sobre los efectos nocivos del tabaquismo, es difícil superar la adicción. Las imágenes utilizadas en las cajetillas de tabaco sobre el cáncer o el aborto, por ejemplo, no son suficientes para lidiar con el problema. Es necesario identificar las raíces que hacen que una persona empiece a fumar y que, una vez empezado, este hábito se transforme en una adicción.

Existen varios contextos que pueden llevar al individuo a comenzar a fumar como la aceptación social, el modelo familiar, la influencia cultural, entre otros.

Causas emocionales

Muchas personas usan los cigarrillos para lidiar con las emociones y sentimientos. Hay personas que cuando se sienten triste, ansiosos, con dificultad para enfrentar los problemas, recurren al tabaco para aliviar estas sensaciones. Otras personas que sufren con insomnio o estrés también suelen recurrir a ello. Sin embargo, cualquier ambiente como, por ejemplo, el laboral o el hogar nos puede generar conflictos y con ello el estrés, y eso nos lleva a aliviar la tensión de una forma muy poco saludable como es el uso del tabaco.

Por otro lado, existe también la sensación de bienestar que las personas que fuman suelen verbalizar como, por ejemplo, en los momentos después del sexo o el estar con amigos, siendo momentos propicios para los fumadores. Es decir, las personas fuman cuando están nerviosas o estresadas, fuman cuando están felices y relajadas. Por lo tanto, fumar no depende sólo de situaciones negativas, sino de los más variados estados emocionales.

Fumar se puede convertir en un reforzamiento negativo, cuando se utiliza para mitigar las sensaciones desagradables que produce la abstinencia a nicotina, o como reforzador positivo, como componente de ocio o para experimentar el placer que produce.

Ambas formas de fumar se pueden llevar a cabo indistintamente, en diferentes eventos, situaciones, relacionando con cada emoción, desde las más intensas hasta las que pasan inadvertidas, ahí está siempre el compañero inseparable, el bastón necesario para abordar y manejar cualquier tipo de evento, ya sea cotidiano o extraordinario.

Pero no son sólo con los estados emocionales que pueden llevar a las personas a fumar. La adicción al cigarrillo puede esconder problemas más graves. Por tanto, identificar el desencadenante, es decir, qué situaciones provocan el empiece y el mantenimiento de esa adicción, es un paso importante para dejar de fumar.

Entendiendo los efectos del tabaco a nivel cerebral

El tabaco, porque contiene nicotina, es un producto muy adictivo. Además de tabaco, los cigarrillos convencionales contienen más de 4000 sustancias nocivas para la salud, entre ellas podemos encontrar arsénico, amoniaco, plomo, benceno, amonio, propano…, un dato curioso, un fumador de 20 cigarrillos diarios durante un año, fuma el equivalente de un paquete de folios de 100 hojas.

La nicotina favorece la liberación de neurotransmisores a nivel cerebral, como la dopamina y la noradrenalina, que son los responsables de las sensaciones de placer y satisfacción. La nicotina es una sustancia que activa el sistema nervioso central, actúa como excitante, produciendo un estado de alerta.

Actualmente existen varias formas de consumir nicotina, un ejemplo de ello son los cigarrillos electrónicos, aunque hay opiniones que intentan tratar como un consumo “mejor, menos prejudicial o incluso como reducción de riesgos”, lo cierto es que es otra forma de consumir nicotina, igualmente adictiva, responsable del mantenimiento del consumo. El consumo de nicotina se suele dar mediante tabaco, bien sea por cigarrillos convencionales, tabaco de liar, tabaco de pipa, tabaco mascado, y por supuesto los cigarrillos electrónicos mediante vapeo.

Recordemos que la adicción se produce por la acción de la nicotina a nivel cerebral, llegando en tan solo 7 segundos, produciendo liberación de neurotransmisores responsables de activar el sistema de recompensa.

Por otra parte, la vía de administración es importante, en el caso de consumo de cigarrillos, el corto espacio de tiempo que transcurre entre la pipada y su efecto es una variable para tener en cuenta a la hora de abordar el problema del tabaquismo, elaborar un de un plan a acción que contemple y sea acorde con las particularidades y necesidades individuales. Ofrecer al fumador estrategias adecuadas para reducir el impacto que produce la abstinencia de nicotina.

¿Cómo superar la dependencia psicológica del tabaco?

Abordar y superar la adicción a la nicotina no es un tema baladí. Como ya hemos comentado, es una de las drogas con más capacidad de crear dependencia que existen, además de ser un producto legal, barato, fácil de adquirir, consumir en cualquier momento, y ante cualquier situación. Aunque actualmente no tiene muy buena prensa el tabaco, es cierto que aún estamos muy lejos de acabar con el consumo de cigarrillos en zonas comunes. Nos sigue pareciendo muy motivadoras las consecuencias que produce a corto plazo, sensaciones placenteras, alivio de la ansiedad, es un excitante, por lo que estamos más activos y en alerta, facilita la concentración, entre otros efectos que percibimos como positivos, todo esto a corto plazo.

A largo plazo, comienzan a surgir las consecuencias más negativas y los problemas de salud que conlleva el tabaquismo, ya no solo el cáncer, sino patologías asociadas a la nicotina, alquitrán, el monóxido de carbono, y cientos de sustancias.

Al sentir que los efectos del tabaco, la nicotina y sus miles de sustancias son irreversibles, sentimos la necesidad de parar y dar un respiro. Llegado ese momento, empezamos a comprobar las sensaciones agradables que se sienten al dejar de consumir tabaco como, por ejemplo, aquellos olores que ya no recordábamos, o los sabores que, sin darnos cuenta, perdimos en algún momento de nuestra vida la capacidad de saborear.

Dejar de fumar

A la hora de llevar a cabo la intervención en deshabituación tabáquica, el mayor desafío para dejar de fumar es lidiar con las situaciones cotidianas que provocan este impulso. Uno de los problemas más importantes a que nos enfrentamos es la asociación tan fuerte a cada una de las actividades llevadas a cabo a lo largo de años, a todas y cada una de las conductas repetidas diariamente y que están presente el tabaco.

No basta con que el fumador simplemente haga uso de métodos antitabaco, va a depender si el fumador quiere realmente dejar el hábito. El primer paso y el más importante para dejar de fumar es el deseo, la voluntad de dejarlo. Cuanto más fuerte y consciente sea este deseo, más efectivos serán los resultados. A partir de ahí, cada persona debe buscar su mejor camino, contando con la ayuda de un profesional, ya que, si una persona es adicta a una droga como la nicotina, no puede negociar el control.

Cómo ayudar a un fumador a dejar de fumar: el tratamiento

Dejar de fumar es un proceso y, como cualquier proceso, transitar por distintas fases puede convertirse en una experiencia poco deseable. Si bien es cierto que esas fases son necesarias para manejar la adicción al tabaco. Por otra parte, las diferencias individuales hacen que cada fumador pueda necesitar determinadas actuaciones concretas. Realizar, por ejemplo, una entrevista motivacional, así como una valoración e historia de consumo se hace imprescindible para guiar y acompañar a la persona que ha decidido dejar de fumar en su proceso de deshabituación tabáquica.

Las intervenciones que han demostrado los mejores resultados en tabaquismo son las intervenciones psicológicas de corte cognitivo conductual. Asimismo, existen fármacos que han demostrado ser útiles para el abandono del tabaco. También es verdad que ningún fármaco ha mostrado mayor eficacia que el tratamiento psicológico cognitivo conductual, siendo el tratamiento de primera elección para abordar el tabaquismo.

Tips para dejar de fumar:

  • Saber por qué fumas y cuál es tu motivación para iniciar o mantener este hábito.
  • Busca estrategias para gestionar la ansiedad y el estrés.
  • Evita personas y lugares donde tengan cigarrillos.
  • El alcohol, la cafeína y las bebidas a base de cola despiertan aún más el deseo de fumar.
  • Procura tener una vida más sana: buena alimentación, ejercicio físico, técnicas de respiración y relajación.

Ten siempre en cuenta que hay situaciones en la vida que no conseguimos salir solos. Es importante reconocerlas y buscar la ayuda de un profesional competente.

«La nicotina contenida en el tabaco es sumamente adictiva, y el consumo de tabaco es uno de los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, así como de más de 20 tipos o subtipos diferentes de cáncer y muchas otras enfermedades debilitantes.» (Organización Mundial de la Salud, OMS)

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Este artículo es una colaboración entre:

Olvido del Cerro

Psicóloga General Sanitaria (M-33038)

Experta en deshabituación tabáquica y en adiciones tabaco-cannabis

Sandra Ribeiro

Psicóloga General Sanitaria (M-34885)

Profesora del Dpto. de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la UNED

Responsable de formación y supervisora de casos clínicos del Servicio de Psicología Aplicada de la UNED

 

 

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Infidelidad. Mi pareja me ha sido infiel 849 848 Sandra Ribeiro

Infidelidad. Mi pareja me ha sido infiel

Infidelidad. El descubrimiento de una infidelidad es capaz de transformar cualquier relación amorosa, ya sea de noviazgo o matrimonio. La infidelidad en una relación es uno de los momentos más difíciles, si no el peor, de aceptar y superar. La vida de la pareja puede cambiar para bien o empeorar considerablemente, pero seguro que, difícilmente, volverá a ser la misma. Por lo tanto, es importante no caer en un estado de negación y enfrentar los hechos para resolver la situación.

La infidelidad siempre va acompañada de mucho dolor por parte de quien la sufre. Los sentimientos de negación conducen a una profunda tristeza que parece imposible de superar.

Es normal, en este punto, que surjan todo tipo de dudas, incertidumbres e inseguridades. La persona se siente inferior y empieza un proceso de comparación e, incluso, autodevaluación. En muchas ocasiones, pensamos que algo en nosotros no va bien, que no fuimos capaces de hacer feliz a nuestra pareja, que ya no nos cuidamos como antes y ya no tenemos la misma chispa. Todo ello, genera sentimientos de culpa y miedo.

Descubrir una infidelidad es un momento muy desalentador en el que automáticamente se rompe un vínculo, un acuerdo de confianza. Esa ruptura, es una ruptura traumática que puede desencadenar en procesos mentales y emocionales difíciles de afrontar. Además, pueden dar inicio a trastornos psicológicos como la depresión o la ansiedad.

¿Perdonar o no perdonar una infidelidad?

Esta es una duda muy común en quienes pasan por una situación tan delicada. Pero, ¿es realmente posible perdonar?

Es importante pensar que el perdón no debe confundirse con ser indiferente a lo sucedido o incluso con aceptar de vuelta a la persona. El perdón debe verse como liberarse del dolor para tener una vida ligera y plena. Con el perdón, tienes la posibilidad de seguir delante de manera sana, sea con la persona o sin ella.

¿En qué puede ayudar la terapia psicológica a una persona que ha sufrido una infidelidad?

Cuando la persona que sufrió la infidelidad se pregunta “por qué me ha engañado mi pareja”, hay una búsqueda de razones elaboradas que le ayuden a resolver y, tal vez, puedan ayudarla a detener el impulso de su pareja de ser infiel. Existe una búsqueda de un historial de sufrimiento de su pareja que le puede justificar que haya actuado así. Cualquier cosa sirve para que le resulte más fácil estar en paz consigo misma después de haber pasado por una infidelidad.

En la gran mayoría de las infidelidades, no hay grandes explicaciones que ayuden a entender por qué ha ocurrido. Tampoco explicaciones que ayuden a saber si seguirá ocurriendo o si fue un caso aislado.

El trabajo psicológico y emocional con una persona que ha sufrido una infidelidad, le ayudará a entenderse a sí misma en esta situación, a gestionar la montaña rusa de emociones que está sintiendo, a recolocar la figura de su pareja en su vida, separados o no. Es muy común que la persona traicionada sienta culpa, puede creer que no estuvo lo suficientemente atenta con su pareja y esto llevó al otro a buscar fuera de la casa lo que no pudo encontrar dentro. Todas esas creencias que le cargan con una inmensa sensación de culpabilidad, entre muchas otras cosas, también son trabajadas en terapia.

¿La persona que fue infiel puede pedir ayuda psicológica?

Sí. No sólo la persona que ha sido traicionada como también la persona que fue infiel pasa por un proceso de duelo con la pérdida de la relación. Sea porque la relación ya no será la misma, sea porque hay una separación temporal o definitiva de la pareja, una separación de los hijos… Muchas veces, la persona que ha sido infiel tiene la necesidad de entender lo que pasó, porqué pasó y entenderse a sí misma en toda esa dinámica.

El papel del psicólogo/a en terapia por un problema de infidelidad

Quizás te cueste admitir que tu pareja te ha sido infiel o que tú has sido infiel a tu pareja. Sin embargo, para superar un episodio tan traumático, muchas veces, es necesario ayuda profesional.

El papel del psicólogo/a es ayudar a las personas, no juzgarlas. Cada persona lleva consigo un bagaje de experiencias que le condiciona en muchas situaciones y, entenderlas es necesario para encontrar las respuestas que buscas.

Recuerda que las relaciones pasan por las más diversas pruebas a lo largo del tiempo y que estas pruebas son inevitables, ya que son dos personas con personalidades, comportamientos e historias de vida diferentes.

Lo que realmente importará después de todo esto es superar los momentos difíciles con respeto, valentía y dignidad.

Sea a través de una terapia individual, si eres la persona que ha sufrido la infidelidad o la que ha sido infiel. Sea a través de una terapia de pareja, porque habéis decidido daros una oportunidad, si crees que no puedes superar esa situación solo/a, estamos aquí para ayudarte.

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Adolescencia: ¿mi hijo/a necesita un psicólogo? 849 848 Sandra Ribeiro

Adolescencia: ¿mi hijo/a necesita un psicólogo?

Adolescencia: ¿mi hijo/a necesita un psicólogo?

La adolescencia es un período de transición y descubrimiento en la vida de nuestros niños/as. Solemos escuchar que la adolescencia es una fase difícil, complicada, de rebeldía, y de cuantos más adjetivos encontremos que den cuenta de nuestra dificultad para afrontar esa fase tan compleja de la vida de nuestros hijos/as.

Hasta hace poco, este ser adolescente era un/a niño/a, cuyas únicas preocupaciones eran jugar y sacar buenas notas en la escuela, notas que servían de “trofeo” para sus padres y de prestigio entre profesores y compañeros.

Adolescencia: cómo lidiar con los cambios

Hoy no son niños/as, no son adultos, están en el limbo de la identidad. Sin embargo, están obligados a tomar decisiones y asumir la responsabilidad por ellas, pero solo algunas decisiones, “no son adultos para decidirse por sí mismo”. Hay mucho por gestionar y entender: cuerpo en transformación, elecciones por hacer, resignificación, cambios… ¿Quién soy? ¿a dónde iré? ¿hombre o mujer? ¿adulto o niño/a? ¡Qué angustia! “Mis padres quieren que les cuente todo, pero cuando lo hago me castigan por lo que hice. Mejor lo cuento a mis amigos”. “Mis padres quieren tener una buena comunicación conmigo, pero sólo yo hablo. ¡Eso parece un interrogatorio!”

El proceso suele ser desafiante tanto para los adolescentes como para los padres, ya que implica la “desidealización” del adolescente hacia la imagen de sus padres como forma de minimizar el sentimiento de pérdida de las ilusiones infantiles y alejarse de todo lo que significa ser niño/a. Por tanto, hay una separación inevitable de la figura paterna/materna, y el adolescente se enfrenta a ella de una forma en la que no hay retorno. Pero ¡tranquilos papá y mamá! Esa separación no pasa de una transformación en una relación más adulta. Es importante recalcar este punto, ya que la elaboración de esa transformación la hace el adolescente y no los padres, aunque éstos pueden contribuir para que el proceso sea lo más tranquilo y sano posible.

Estrategias necesarias entre padres/madres y adolescentes

Comunicación

Cuando nuestro hijo/hija llega a la adolescencia, todos los problemas que nos tienen agotados como, por ejemplo, los problemas de disciplina, las tan temidas pataletas, las negociaciones eternas, el incumplimiento de los acuerdos alcanzados, la transgresión de las normas, las discusiones sin fin y otros problemas de convivencia, se agravan o se perciben como más intensas.

Es primordial una comunicación asertiva y con límites claros para que los adolescentes puedan pasar por esa fase de su vida de la forma más sana posible y que nosotros como padres/madres no envejezcamos más de lo necesario.

Autocontrol

Autocontrol. ¡Qué difícil es autocontrolarse cuando se tiene un hijo/a adolescente! ¡Sí, es cierto! Sin embargo, podemos aprender herramientas para utilizar los momentos estresantes de nuestros adolescentes de forma deliberada como oportunidades de ayudarles a perfeccionar su pensamiento crítico, su forma de razonar, cómo gestionar sus emociones. Con las estrategias apropiadas, aprenderás a usar tu propia contención y tranquilidad para solucionar un conflicto como forma de enseñarle a autorregularse en sus propias emociones de frustración y de enfado cuando las conversaciones no discurren como ellos desean.

Autonomía

“¡Mi hijo/a ya no me necesita!” ¡Tranquilo/a, eso no es de todo cierto!

Nuestros adolescentes están probando cosas nuevas, están intentando construir su propia identidad y, para ello, tienen que alejarse de todo lo que conocen y que les recuerden los niños que son. Empiezan a cambiar la forma de vestir, de hablar, las músicas que escuchan, el color del pelo… Sin embargo, todo ello solo es una apariencia transitoria. Tu hijo/a te sigue queriendo, te sigue necesitando, sigues siendo su referencia más fiable en los asuntos importantes. Quizás no estés en la última moda o no sepas todo de tecnología, pero no pasa nada, en los asuntos importantes tienen que confiar que pueden contar contigo y tú siempre estarás ahí.  Prueba a contar cosas de tu vida a tu hijo/a más que a preguntar. Cuenta qué tal te ha ido hoy en el trabajo; si te has enfadado con un amigo, si crees que hay algo que piensas que puede ser comprendido por tu hijo/a, hazle partícipe de tus dudas… Así, tú hijo/a se sentirá que cuentas con él/ella y sentirá que también puede contar contigo.

¿Qué puede esperar un adolescente de su psicoterapia?

La psicoterapia le puede ayudar a desarrollar habilidades sociales. Estas habilidades son herramientas que le permiten moverse mejor en tu entorno, con su familia, con sus iguales, en sus relaciones afectivas, así como le ayudan a solucionar situaciones conflictivas. Además, la psicoterapia también le ayudará a identificar sus emociones desagradables y sus creencias dañinas, y cambiarlas por creencias más adecuadas y adaptativas.

¿La psicóloga contará a mis padres lo que hablo durante la psicoterapia?

No. En la psicoterapia con adolescentes, conviene recordar que el paciente no es la familia, a pesar de ser solicitada en ocasiones. Esto significa que se protegen los principios éticos de confidencialidad, y no se transmite a los padres lo dicho por el adolescente durante las sesiones, a menos que el contenido traiga riesgos para el paciente o para los demás, y esto se comenta con el paciente en la primera sesión. Es decir, tu psicóloga tiene la obligación de mantener el secreto profesional. Tus padres siempre estarán informados de tus progresos, tu psicóloga les apoyará con pautas para que se puedan comunicar mejor contigo, pero los detalles de tu terapia solo pertenecerán a ti y a tu psicóloga.

No tienes que entrar en temas que no quieras. Tu psicóloga siempre va a respetar tu ritmo y cuando estés preparado/a para hablar, ella estará ahí para escucharte y ayudarte a gestionar lo que necesites.

Los principales problemas psicológicos en la adolescencia:

  • Ansiedad en la adolescencia
  • Bullying
  • Depresión en la adolescencia
  • Baja autoestima
  • Problemas a nivel de rendimiento escolar
  • Agresividad y conductas violentas
  • Divorcio/separación en la familia
  • Problemas en sus relaciones familiares, afectivas y/o con sus iguales
  • Trastornos alimentarios
  • Adicciones a las redes sociales y/o determinadas sustancias
  • Relaciones tóxicas
  • Dependencia emocional
  • Dificultad para decir no y para poner límites
  • Uso problemático de las nuevas tecnologías

¿Mi hijo/a necesita ir al psicólogo?

Como padres y madres es difícil aceptar que nuestro hijo/hija necesita ayuda psicológica especializada. Para facilitar la identificación de que algo pasa y que es necesario acudir a un psicólogo, os dejamos una serie de señales:

  • Sentimientos de tristeza o melancolía la mayor parte del tiempo.
  • Problemas para dormir (insomnio o duerme demasiado)
  • Irritabilidad frecuente con brotes repentinos de ira.
  • Cambios de humor repentinos.
  • Evitación y aislamiento.
  • Se involucra en actividades ilegales.
  • No disfruta de actividades que antes le gustaba.
  • Consumo de alcohol y/o drogas.
  • Autolesiones y/o conductas de riesgo.
  • Problemas con las notas escolares, la asistencia y/o las tareas.
  • Cambios en amigos o actividades.
  • Problemas con la alimentación: no tener hambre o comer más de lo habitual, no comer con la familia.

Cómo podemos ayudarte

En el Centro de Psicología Sandra Ribeiro tenemos profesionales especializados en psicoterapia con adolescentes. Esta psicoterapia servirá para que el/la adolescente tenga un espacio seguro para expresar sus emociones, hablar abiertamente de cómo se siente, discutir sobre las situaciones que le afligen y ser escuchado.

Nuestra psicoterapia con el/la adolescente le ayudará a comprender lo que está sintiendo y a conocerse mejor, así como a expresar sus emociones, gestionándolas de forma sana y adaptativa. También le ayudará a relacionarse con los demás, gestionando mejor las dificultades y evitando conflictos innecesarios.

Trabajamos con el adolescente para mejorar su expresión emocional, su autoestima, la comunicación con su familia, su autoconcepto, sus habilidades sociales, su autonomía, entre otros.

Si crees que no puedes hacerlo solo/a, estamos aquí para ayudarte.

 

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Habilidades Sociales 849 848 Sandra Ribeiro

Habilidades Sociales

Habilidades Sociales

Las habilidades sociales están presentes en nuestro día a día, ya sea en el ámbito laboral, escolar, familiar, en el tráfico, en definitiva, en todas las situaciones donde las relaciones interpersonales sean necesarias.

¿Qué son las habilidades sociales?

En la práctica, las habilidades sociales son un conjunto de competencias que podemos desarrollar y adoptar como herramientas para conectar e interactuar con las personas que nos rodean. En otras palabras: son las habilidades que tenemos para relacionarnos con los demás, expresando nuestros deseos y opiniones, sin causar malestar.

Estas habilidades sociales se van transformando con el tiempo y las adquirimos a través de nuestras relaciones e interacciones con el mundo. Cuanto más se desarrollan las habilidades sociales, más herramientas podemos utilizar para establecer interacciones saludables y placenteras con los demás.

Las personas que saben comunicarse bien y se comportan de manera asertiva, afectuosa y cordial, tienen más éxito en las relaciones interpersonales, sufren menos y marcan una diferencia muy positiva en sus círculos sociales.

¿Para qué sirven las habilidades sociales?

La importancia de las habilidades sociales es innegable. Son fundamentales en nuestro día a día, ya que aportan bienestar y calidad de vida, además, facilitan el desarrollo y mantenimiento de una sana autoestima. Por el contrario, las personas con escasas habilidades sociales pueden experimentar estrés, incomodidad y, a menudo, emociones negativas (frustración, ira, sentimientos de rechazo o desvalorización, entre otras).

¿Las habilidades sociales nacen o se hacen? ¿Cómo desarrollarlas? ¿Cuándo se necesita la ayuda de un psicólogo?

Es verdad que hay personas que parecen tener un talento innato para las habilidades sociales, pero ese talento no es suficiente si no lo practicamos, es necesario su desarrollo y entreno. Por eso, las habilidades sociales nacen, pero sobre todo se hacen.

En todas las edades, necesitamos las habilidades sociales para relacionarnos con éxito. Entre los niños, esta habilidad se puede poner en juego cada vez que disputan un juguete o piden la atención de los padres. Entre los adolescentes, la pertenencia en un grupo de iguales y, muy importante, el saber decir NO, son sólo algunos ejemplos. Ya entre los adultos, la demanda puede ser, por ejemplo, en el entorno laboral: ¿Quién no ha perdido nunca un ascenso o de alguna manera ha perdido una oportunidad laboral porque había alguien con mayor poder de persuasión? En el entorno de las relaciones afectivas, no saber comunicar con asertividad a nuestra pareja es un frecuente motivo de consulta psicológica.

Hoy en día, los adultos agresivos, demasiado tímidos, autoritarios y groseros no son bien aceptados en las relaciones interpersonales. Asimismo, aquellos a los que les cuesta decir NO, tampoco son bien vistos.

Ejemplos de habilidades sociales

Algunas de las habilidades sociales importantes para poder mantener relaciones interpersonales saludables y de calidad son:

  • Empatía: se trata de la capacidad de reconocer sentimientos de otras personas, identificarse con el otro, ponerse en su lugar y expresar apoyo desde la perspectiva de los demás.
  • Asertividad: es la capacidad de expresar las propias opiniones y pensamientos desde el respeto, es manifestarse de forma equilibrada, realizando bien la crítica y reconociendo los errores, teniendo siempre en cuenta la defensa de los propios derechos.
  • Respeto: es la capacidad de tolerar a las personas, sus opiniones, sus pensamientos y sus acciones, aunque esos pensamientos, opiniones y demás no sean compartidos.
  • Escucha activa: es la capacidad de escuchar atentamente a otras personas, demostrando que están siendo escuchadas.
  • Negociación: es la capacidad de negociar con otros sobre diferentes intereses o beneficios específicos, de modo que todas las partes de la negociación se beneficien.
  • Habilidades comunicativas y expresivas: es la capacidad de comunicar y expresar los propios sentimientos en relación con determinadas situaciones. Además, la comunicación también incluye la capacidad de escuchar a otras personas, pudiendo establecer conversaciones satisfactorias.
  • Comprensión: es la capacidad para comprender situaciones sociales y personales y responder a ellas de manera asertiva.
  • Autocontrol: es la habilidad para comprender e interpretar sentimientos particulares y responder a ellos controlando los propios impulsos.
  • Resolución de conflictos: es la capacidad para comprender la realidad de un conflicto y buscar alternativas para resolverlo, evitando la agresión. Una buena manera de resolver un conflicto puede ser la negociación.
  • Inteligencia emocional: es la capacidad para comprender y gestionar nuestros sentimientos y, en consecuencia, nuestras reacciones.

TIPS para entrenar las habilidades sociales

  1. Saber expresarse: intenta transmitir tus mensajes, tanto verbales como corporales, de manera amable y asertiva, sin juzgar a los demás, evitando la agresividad.
  2. No juzgues: tener una mente abierta, libre de juicios, estereotipos y prejuicios nos ayuda a mejorar nuestra capacidad de adaptación a diferentes entornos.
  3. Aprende a escuchar: muchas veces, nuestro interlocutor nos dice que no le hemos escuchado o nosotros percibimos que no nos quedamos con lo que nos han dicho. Esto es porque, mientras el otro hablaba, estábamos pensando en otra cosa o simplemente formulando nuestra respuesta. Aprende a escuchar activamente y comienza a notar que las conversaciones son más placenteras y enriquecedoras.
  4. Gestiona tus emociones: quien tiene inteligencia emocional sabe reconocer sus posibles momentos de tensión, sus fortalezas y debilidades emocionales ante las situaciones, pudiendo así elegir mantenerse o dejar una conversación o situación.
  5. Se educado: la amabilidad y la cordialidad son características importantes en cualquier relación. Aunque no parezca una premisa difícil de tener, la educación es muchas veces un factor que nos diferencia en una sociedad.
  6. Asertividad: tal vez no sepas exactamente qué es lo que nos hace asertivos, pero imagínate en una situación en la que las opiniones difieren de las tuyas, en la que reaccionas expresando tu opinión de manera adecuada, sin lastimar ni juzgar a nadie, y respetando las opiniones de los demás. Sí, eso es ser asertivo.
  7. Saber negociar: saber negociar no es solo una habilidad profesional, también necesitarás negociar muchas decisiones en tu vida personal. La negociación puede terminar con el conflicto y hacer que tus relaciones sean más armoniosas.

Entrenando las habilidades sociales

  • Haz y responde preguntas
  • Elogia y acepta elogios
  • Pedir y dar feedback
  • Inicia y mantiene conversaciones
  • Di “por favor”
  • Agradece
  • Saluda
  • Despídete
  • Expresa una opinión
  • Acepta y rechaza favores
  • Discúlpate

Si crees que no puedes hacerlo solo/a, estamos aquí para ayudarte. Trabajamos con habilidades sociales en niños, adolescentes y adultos. También trabajamos la comunicación asertiva en parejas.

“Relacionarse bien con los demás, sin conflictos y creando un ambiente sano y agradable es un arte”

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¿Quieres saber un poco más sobre la dificultad para relacionarse? Estaremos encantadas de responder a cualquier pregunta que puedas tener sobre este asunto.

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¿Encuentras dificultad para no fumar en sitios donde está prohibido? (cines...)
¿A que cigarrillo te costaría más renunciar?
¿Cuántos cigarrillos fumas cada día?
¿Fumas más en las primeras horas tras levantarte que durante el resto del día?
¿Fumas aunque estés tan enfermo que tengas que guardar cama la mayor parte del día?

 

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