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Sandra Ribeiro

Guía para Padres y Madres: cómo apoyar a tu hijo/a cuando expresa pensamientos de suicidio
Guía para Padres y Madres: cómo apoyar a tu hijo/a cuando expresa pensamientos de suicidio 800 800 Sandra Ribeiro

Guía para Padres y Madres: cómo apoyar a tu hijo/a cuando expresa pensamientos de suicidio

Cuando un hijo o hija expresa pensamientos de suicidio, es una situación alarmante y estresante para los padres y madres. Aquí hay algunas formas en las que los padres y madres pueden ayudar a su hijo/a en esta difícil situación:

  1. Escuchar con empatía: es fundamental que los padres/madres escuchen a su hijo/a de manera compasiva y sin juzgar. Esto puede ayudar al adolescente a sentirse comprendido y apoyado, lo que a su vez puede facilitar la comunicación abierta sobre sus sentimientos y pensamientos.
  2. Tomar en serio las preocupaciones del adolescente: los padres/madres deben tomar en serio cualquier indicio de pensamientos suicidas por parte de su hijo/a, incluso si no están seguros de la gravedad de la situación. Es importante no minimizar ni ignorar estos sentimientos, sino abordarlos de manera proactiva y compasiva.
  3. Buscar ayuda profesional: dada esta situación, es necesario buscar ayuda profesional para el/la adolescente. Esto puede incluir la consulta con un psicólogo/a y/o psiquiatra capacitado/a en la evaluación y tratamiento de problemas relacionados con la salud mental y el suicidio en adolescentes.
  4. Desarrollar un plan de seguridad: el/la psicólogo/a pueden ayudar a desarrollar un plan de seguridad que incluya estrategias específicas para manejar crisis y contactos de emergencia para proporcionar un sentido de control y seguridad tanto para el adolescente como para sus padres.
  5. Promover la comunicación abierta y el apoyo familiar: fomentar la comunicación abierta y el apoyo familiar puede ayudar a fortalecer la relación entre padres/madres e hijos/as y proporcionar un sistema de apoyo sólido para el adolescente durante momentos difíciles.
  6. Educar sobre el suicidio y la salud mental: proporcionar información precisa y comprensible sobre el suicidio y la salud mental puede ayudar a los padres y madres a comprender mejor los desafíos que enfrenta su hijo/a y cómo pueden apoyarlo/a de manera efectiva.
  7. Cuidado personal de los padres: es crucial que los padres y madres de adolescentes con problemas de salud mental ejerzan el cuidado de su propia salud mental y busquen apoyo cuando sea necesario. Los padres y madres pueden experimentar una amplia gama de emociones en respuesta a la situación de su hijo/a, y es importante que también cuiden de sí mismos mientras brindan apoyo a su hijo/a o no tendrán fuerza para afrontar esta situación tan compleja.
  8. Buscar recursos de apoyo: los/as psicólogos/as pueden ayudar a los padres y madres a desarrollar estrategias y recursos para ayudar a su hijo/a. Estas estrategias y recursos pueden proporcionar un espacio seguro para que los padres y madres hablen de sus experiencias, obtengan apoyo para lidiar con la situación de su hijo/a y aprendan herramientas de afrontamiento efectivas, así como reciban orientación, recursos y apoyo emocional para garantizar la seguridad y el bienestar del adolescente.

Trabajar en la prevención del suicidio en adolescentes desde la terapia es un desafío crucial, pero significativo. Aquí hay algunas estrategias que los/as psicólogos/as solemos emplear:

  1. Evaluación de riesgos: es fundamental evaluar el riesgo de suicidio en cada adolescente que llega a terapia. Esto implica explorar sus pensamientos, sentimientos y comportamientos relacionados con el suicidio de manera cuidadosa y compasiva.
  2. Creación de un ambiente seguro: es importante que los adolescentes se sientan seguros y comprendidos durante las sesiones de terapia. Esto implica establecer una relación terapéutica sólida basada en la confianza y la empatía.
  3. Exploración de factores de riesgo y protectores: identificar los factores de riesgo que puedan aumentar la vulnerabilidad de un adolescente al suicidio, así como los factores protectores que puedan mitigar ese riesgo, es esencial para desarrollar un plan de intervención efectivo.
  4. Desarrollo de habilidades de afrontamiento: enseñar a los adolescentes estrategias saludables de afrontamiento para manejar el estrés, la ansiedad y otros desafíos emocionales puede ayudar a reducir su riesgo de suicidio. Esto puede incluir técnicas de relajación, resolución de problemas y habilidades de comunicación efectiva.
  5. Fomento del apoyo social: ayudar a los adolescentes a construir y fortalecer sus redes de apoyo social puede ser fundamental en la prevención del suicidio. Esto puede incluir trabajar en habilidades sociales, mejorar las relaciones familiares y fomentar la conexión con amigos y otros recursos de apoyo.
  6. Educación sobre la salud mental y el suicidio: proporcionar información precisa y comprensible sobre la salud mental y el suicidio puede ayudar a reducir el estigma asociado con estos temas y promover la búsqueda de ayuda cuando sea necesario.
  7. Desarrollo de un plan de seguridad: trabajar con el adolescente y su familia para desarrollar un plan de seguridad que incluya estrategias específicas para manejar crisis y contactos de emergencia puede ser crucial en situaciones de alto riesgo.
  8. Colaboración con otros profesionales: trabajar en colaboración con otros profesionales de la salud mental como, por ejemplo, psiquiatras, puede proporcionar un enfoque integral y coordinado para la prevención del suicidio en adolescentes.
  9. Monitoreo continuo y seguimiento: es importante monitorear de cerca el progreso del adolescente a lo largo del tratamiento y estar atento a cualquier señal de deterioro en su estado emocional. El seguimiento después de la finalización del tratamiento también es importante para mantener los resultados positivos a largo plazo.
  10. Promoción del autocuidado: finalmente, ayudar a los adolescentes a desarrollar hábitos de autocuidado saludables, como dormir lo suficiente, hacer ejercicio regularmente, trabajar su autoconcepto y su autoestima, y practicar la autocompasión, puede ser fundamental en la prevención del suicidio.

Trabajar en la prevención del suicidio en adolescentes desde la terapia implica un enfoque multifacético que aborda tanto los aspectos clínicos como contextuales de su vida. Es crucial proporcionar un entorno de apoyo, desarrollar habilidades de afrontamiento efectivas y promover la conexión con recursos de apoyo adecuados.

En el Centro de Psicología Sandra Ribeiro contamos con psicólogas especializadas en terapia con adolescentes. Si tu hijo/a ha expresado algún pensamiento suicida o está pasando por cualquier otro problema de salud mental, no esperes más, busca ayuda lo antes posible. Una intervención temprana puede hacer mucha diferencia en la vida de tu hijo/a.

Si necesitas ayuda o su hijo/a para superar este momento tan difícil, estamos aquí para ayudarte.

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Sandra Ribeiro

Psicóloga General Sanitaria (M-34885)

Profesora del Dpto. de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la UNED

Profesora del Máster en Psicología General Sanitaria de la Universidad Villanueva

Responsable de formación y supervisora de casos clínicos en el Servicio de Psicología Aplicada (SPA) de la UNED

 

 

 

El dolor del silencio-la decisión de contar o no la infidelidad a mi pareja
El dolor del silencio: la decisión de contar o no la infidelidad a mi pareja 800 800 Sandra Ribeiro

El dolor del silencio: la decisión de contar o no la infidelidad a mi pareja

A menudo se habla del dolor y el sufrimiento experimentado por la persona que ha sido engañada, pero es igualmente importante reconocer y abordar el dolor y el conflicto interno que puede experimentar la persona que ha sido infiel y que está arrepentida. Muchas veces, el sufrimiento de la persona infiel puede pasar desapercibido o no ser tan discutido. Algunas de las razones que esto puede ocurrir son las siguientes:

  1. Estigma y vergüenza: existe un estigma social asociado con la infidelidad, lo que puede hacer que las personas que han sido infieles se sientan avergonzadas de su comportamiento. Esta vergüenza puede dificultar que busquen apoyo o hablen abiertamente sobre su dolor.
  2. Culpabilidad y autoevaluación: después de cometer una infidelidad, muchas personas experimentan una intensa sensación de culpa y remordimiento. Pueden cuestionar su propia moralidad, valores y autoestima, lo que contribuye a su sufrimiento interno.
  3. Miedo a ser juzgado: la persona que ha sido infiel puede temer ser juzgada o rechazada por su familia, amigos o comunidad si revelan su infidelidad. Esto puede llevarlos a mantener en secreto lo ocurrido y su sufrimiento, y evitar buscar ayuda o apoyo.
  4. Responsabilidad por el dolor de la pareja: la persona infiel puede sentirse responsable del dolor y la angustia que han causado o pueden causar a su pareja. Este sentimiento de responsabilidad puede intensificar su propio sufrimiento y hacer que sea difícil para ellos hablar abiertamente sobre sus propias emociones.
  5. Falta de empatía de los demás: en algunos casos, puede haber una falta de empatía hacia la persona infiel, con un enfoque predominante en el sufrimiento de la pareja traicionada. Esto puede hacer que la persona infiel sienta que su dolor no es válido o digno de atención.

Es importante reconocer que la infidelidad es un tema complejo que afecta a todas las partes involucradas de manera significativa. La persona que ha sido infiel arrepentida también merece compasión, apoyo y la oportunidad de sanar de su propio dolor. Ofrecer un espacio seguro para que la persona infiel pueda procesar sus emociones y buscar ayuda es crucial para su proceso de curación y crecimiento personal.

 

La decisión de contar o no contar la infidelidad a tu pareja es muy personal y depende de varios factores, incluyendo la naturaleza de tu relación, tus valores personales y las circunstancias específicas de la infidelidad. Aquí hay algunos puntos a considerar que pueden ayudarte a tomar una decisión:

  1. Honestidad vs. daño potencial: La honestidad es fundamental en cualquier relación, pero también es importante considerar cómo revelar la infidelidad podría afectar a tu pareja. Pregúntate si ocultar la verdad podría dañar aún más la confianza en la relación si tu pareja descubre la infidelidad por otros medios.
  2. Motivación para contar: Examina tus motivaciones para contar la verdad. ¿Lo estás haciendo para aliviar tu propia culpa o para ser honesto y transparente con tu pareja? Es importante evaluar si contar la infidelidad es en interés de tu pareja o si podría causar más daño que bien.
  3. La capacidad de tu pareja para manejar la revelación: Considera la capacidad de tu pareja para manejar la revelación de la infidelidad. Algunas personas pueden preferir no saber sobre la infidelidad para evitar el dolor y la angustia emocional, mientras que otras pueden valorar la honestidad y la transparencia incluso si es doloroso.
  4. Consecuencias potenciales: Piensa en las posibles consecuencias de contar la infidelidad, tanto para ti como para tu pareja. ¿Cómo podría afectar esto a la relación? ¿Estás preparado para asumir las consecuencias, sean cuales sean?
  5. Busca ayuda profesional: Si estás luchando para tomar una decisión, considera buscar orientación de un terapeuta o consejero. Un profesional puede ofrecerte una perspectiva objetiva y ayudarte a explorar tus sentimientos y opciones de una manera más clara.

En última instancia, no hay una respuesta única o correcta a esta pregunta, ya que cada situación es única y compleja. Tómate el tiempo necesario para reflexionar sobre tus sentimientos y considerar las implicaciones de tus acciones antes de tomar una decisión.

Síntomas psicológicos en la persona que ha sido infiel

Las personas que han sido infieles pueden experimentar una amplia gama de síntomas después de la infidelidad. Estos síntomas pueden variar según la situación individual, pero algunos de los más comunes incluyen:

  1. Sentimientos de culpa y remordimiento: muchas personas que han sido infieles experimentan una intensa sensación de culpa por sus acciones. El remordimiento puede ser abrumador y afectar significativamente su bienestar emocional.
  2. Ansiedad y preocupación: la ansiedad es un síntoma común después de la infidelidad, tanto para la persona infiel como para su pareja. Pueden surgir preocupaciones sobre las consecuencias de sus acciones, el futuro de la relación y la posibilidad de ser descubierto.
  3. Miedo a perder la relación: la persona infiel puede temer que su pareja decida terminar la relación como resultado de la infidelidad. Este miedo a la pérdida puede ser angustiante y contribuir a la ansiedad y la angustia emocional.
  4. Autoevaluación y culpa interna: después de la infidelidad, la persona infiel puede comenzar a cuestionar su propio carácter, valores y motivaciones. Puede preguntarse por qué cometió el acto de infidelidad y si es realmente la persona que creía ser.
  5. Depresión: algunas personas que han sido infieles pueden experimentar síntomas de depresión, como tristeza, desesperanza y falta de interés en actividades que solían disfrutar. La depresión puede ser desencadenada por la intensidad emocional de la situación y los sentimientos de culpa y remordimiento.
  6. Dificultades para dormir: el estrés y la ansiedad relacionados con la infidelidad pueden interferir con el sueño, lo que resulta en dificultades para conciliar el sueño, mantenerse dormido o despertarse temprano por la mañana.

Es importante tener en cuenta que estos síntomas pueden ser temporales y que muchas personas encuentran formas de superar la infidelidad y reconstruir relaciones más saludables en el futuro. Sin embargo, si los síntomas persisten o son abrumadores, es recomendable buscar apoyo profesional de un/a psicólogo/a especializado/a en relaciones de pareja.

En el Centro de Psicología Sandra Ribeiro contamos con psicólogas sanitarias especializadas en las relaciones de pareja, ya sea en la terapia de pareja o de forma individual para resolver conflictos como, por ejemplo, la infidelidad. 

 

 

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Sandra Ribeiro

Psicóloga General Sanitaria (M-34885)

Profesora del Dpto. de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la UNED

Profesora del Máster en Psicología General Sanitaria de la Universidad Villanueva

Responsable de formación y supervisora de casos clínicos en el Servicio de Psicología Aplicada (SPA) de la UNED

 

Fichas cayendo hasta llegar a una señal de STOP y las fichas detrás de esta señal se mantienen en pie.
La habilidad de decir NO: aprende a establecer límites saludables 800 800 Sandra Ribeiro

La habilidad de decir NO: aprende a establecer límites saludables

Decir no puede ser difícil porque a menudo queremos evitar herir los sentimientos de otras personas o tememos la posibilidad de que nos juzguen. Sin embargo, establecer límites saludables es importante para mantener el equilibrio en nuestras vidas. Aquí tienes algunas sugerencias sobre cómo decir no de una manera respetuosa:

  1. Sé claro y directo: Expresa tu negativa de manera clara y directa. No dejes espacio para malentendidos o expectativas equivocadas.
  2. Explica tu razón (si es necesario): Si sientes que es apropiado, puedes ofrecer una breve explicación de por qué estás diciendo no. Sin embargo, no te sientas obligado a dar una razón si no quieres.
  3. Usa un lenguaje amable pero firme: Mantén un tono amable pero firme en tu respuesta. Evita sonar ambiguo o indeciso.
  4. Ofrece alternativas (si es posible): Si estás diciendo no a una solicitud específica, considera ofrecer alternativas que puedan ser aceptables para ambas partes, si eso es lo que quieres.
  5. Practica el autocuidado: Recuerda que está bien priorizar tu propia comodidad y bienestar. Decir no no te convierte en una mala persona; es una parte importante del establecimiento de límites saludables.

¿Por qué decir no tiene una connotación tan negativa?

Decir no puede tener una connotación negativa debido a una variedad de razones culturales, sociales y psicológicas como, por ejemplo:

  1. Cultura del cumplimiento: En algunas culturas, se valora mucho el cumplimiento de las expectativas y el deseo de agradar a los demás. Decir no puede percibirse como una falta de consideración o cortesía.
  2. Miedo al rechazo: Muchas personas tienen miedo al rechazo o al conflicto, por lo que prefieren evitar decir no para evitar confrontaciones o herir los sentimientos de los demás.
  3. Presión social: A menudo, nos sentimos presionados por las expectativas sociales o las normas de grupo para actuar de cierta manera. Decir no puede ir en contra de estas normas percibidas y provocar preocupaciones sobre cómo seremos percibidos por los demás.
  4. Sentido de obligación: Sentimos que debemos cumplir con las solicitudes de los demás, especialmente si son amigos, familiares o colegas. Esto puede hacer que sea difícil decir no sin sentirnos egoístas o culpables.
  5. Cultura de la complacencia: En algunas situaciones, se espera que las personas sean complacientes y estén siempre dispuestas a ayudar a los demás, lo que puede hacer que decir no se perciba como una desviación de este ideal.

Es importante reconocer que decir no no es necesariamente negativo. Establecer límites saludables y priorizar nuestro propio bienestar es esencial para mantener relaciones equilibradas y satisfactorias. Aprender a decir no de manera respetuosa y asertiva puede ser una habilidad valiosa para mejorar nuestra calidad de vida y nuestras relaciones interpersonales.

Aprendiendo a decir NO

Aprender a decir no puede ser un proceso gradual, pero es una habilidad importante para establecer límites saludables y cuidar de tu bienestar emocional. Aquí tienes algunas recomendaciones para ayudarte a decir no de manera efectiva:

  1. Reconoce tus propios límites: antes de poder decir no a los demás, necesitas entender tus propias necesidades y límites. Reflexiona sobre lo que te hace sentir cómodo o incómodo, y reconoce cuándo necesitas decir no para proteger tu bienestar.
  2. Practica la autoafirmación: fortalece tu confianza practicando afirmaciones positivas sobre tu derecho a establecer límites y decir no cuando sea necesario. Repite frases como «Tengo derecho a cuidar de mí mismo» o «Mi bienestar es importante».
  3. Aprende a priorizarte: reconoce que es válido priorizar tus propias necesidades y deseos. No tienes que complacer a todos todo el tiempo. Permítete priorizarte a ti mismo sin sentirte egoísta.
  4. Practica la comunicación asertiva: aprende a comunicar tus límites de manera clara y directa, sin sentirte culpable. Usa un lenguaje firme pero respetuoso al expresar tu negativa.
  5. Aprende a decir no sin disculparte: no necesitas disculparte por decir no, especialmente si estás protegiendo tu bienestar o tus límites. Sé firme en tu decisión sin sentir la necesidad de dar excusas o justificaciones y sin ser agresivo/a en tu forma de expresarte.

Recuerda que aprender a decir no lleva tiempo y práctica, así que sé paciente contigo mismo. Con el tiempo, te sentirás más cómodo y seguro al establecer límites y proteger tu bienestar. Si crees que necesitas ayuda para aprender a decir no y a establecer límites saludables en tus relaciones, aquí estamos para ayudarte.

 

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Desarrollando tu mejor versión: Terapia para el Desarrollo Personal
Desarrollando tu mejor versión: Terapia para el Desarrollo Personal 800 800 Sandra Ribeiro

Desarrollando tu mejor versión: Terapia para el Desarrollo Personal

La terapia para el desarrollo personal es un enfoque terapéutico que se centra en el crecimiento personal, el autoconocimiento y el desarrollo de habilidades para mejorar la calidad de vida de una persona. A diferencia de la terapia psicológica, que a menudo se centra en tratar problemas específicos o trastornos mentales, la terapia para el desarrollo personal se centra en el bienestar general y el desarrollo de todo el potencial de una persona.

Este tipo de terapia puede incluir una variedad de técnicas y enfoques. El objetivo principal es ayudar a los individuos a explorar sus fortalezas, debilidades, valores y creencias, y trabajar en áreas específicas de su vida en las que deseen crecer y mejorar.

¿La terapia para el desarrollo personal es realizada por un/a psicólogo/a?

Sí, la terapia para el desarrollo personal debe ser realizada por psicólogos/as que estén capacitados/as y tengan experiencia en este enfoque terapéutico. Estos/as profesionales pueden tener diferentes especialidades y formaciones adicionales en terapia cognitivo-conductual, terapia humanista, terapia de aceptación y compromiso, entre otras.

¿Qué diferencias hay entre la terapia psicológica y la terapia para el desarrollo personal?

La diferencia principal entre la terapia psicológica y la terapia para el desarrollo personal radica en sus enfoques y objetivos.

  1. Terapia psicológica: También conocida como psicoterapia, se centra en el tratamiento de trastornos mentales, problemas emocionales y psicológicos específicos. Los psicólogos clínicos, psiquiatras y otros profesionales de la salud mental utilizan técnicas y enfoques terapéuticos basados en la evidencia para ayudar a las personas a superar síntomas como depresión, ansiedad, trastornos de la alimentación, trastorno de estrés postraumático, entre otros. La terapia psicológica suele estar más estructurada y centrada en la resolución de problemas específicos.
  2. Terapia para el desarrollo personal: Este tipo de terapia se centra en el crecimiento personal, el autoconocimiento y el desarrollo de habilidades para mejorar la calidad de vida de una persona. No está necesariamente dirigida a tratar trastornos mentales específicos, sino más bien a ayudar a las personas a explorar su potencial, fortalezas y debilidades, establecer metas personales y profesionales, mejorar sus relaciones interpersonales y encontrar un mayor sentido de propósito y satisfacción en la vida. La terapia para el desarrollo personal tiende a ser menos estructurada y más centrada en el cliente, adaptándose a las necesidades y objetivos individuales de cada persona.

¿A quién va dirigida la terapia para el desarrollo personal?

Este tipo de Terapia puede dirigirse a cualquier persona que esté interesada en explorar su crecimiento personal, mejorar su autoconocimiento y desarrollar habilidades para vivir una vida más plena y satisfactoria. No está limitada a personas con trastornos mentales específicos, sino que puede beneficiar a cualquier individuo que desee trabajar en su crecimiento emocional, psicológico y en sus relaciones interpersonales.

Por lo tanto, esta terapia puede ser adecuada para una amplia gama de personas, incluyendo aquellas que buscan mejorar su autoestima, aprender a manejar el estrés y la ansiedad, superar obstáculos personales, mejorar sus relaciones interpersonales, explorar su propósito de vida, o simplemente desean crecer y desarrollarse como individuos.

¿Cuáles son los problemas más comunes de las personas que buscan terapia para el desarrollo personal?

Las personas que buscan terapia para el desarrollo personal pueden enfrentar una variedad de desafíos y problemas comunes. Algunos de los más frecuentes incluyen:

  1. Baja autoestima y falta de confianza: Muchas personas luchan con la autoestima y la confianza en sí mismas, lo que puede afectar su capacidad para alcanzar sus metas y disfrutar de la vida plenamente.
  2. Estrés y ansiedad: El estrés y la ansiedad son problemas comunes en la sociedad actual, especialmente entre aquellos que tienen responsabilidades laborales o personales demandantes.
  3. Dificultades en las relaciones: Problemas de comunicación, conflictos interpersonales, y dificultades para establecer y mantener relaciones saludables son preocupaciones frecuentes.
  4. Sentido de propósito y dirección: Muchas personas pueden sentirse perdidas o sin rumbo en su vida, buscando claridad sobre sus objetivos y propósito personal.
  5. Problemas de equilibrio entre trabajo y vida personal: La gestión del tiempo y el equilibrio entre las demandas laborales y la vida personal es un desafío constante para muchas personas.
  6. Problemas de liderazgo y gestión: Los líderes y gerentes pueden enfrentar desafíos en términos de motivar a su equipo, resolver conflictos, tomar decisiones difíciles y mantener un ambiente de trabajo saludable.

Estos son solo algunos ejemplos, pero la terapia para el desarrollo personal puede abordar una amplia gama de problemas y desafíos que las personas enfrentan en su vida diaria.

¿Por qué la terapia para el desarrollo personal es tan buscada por los empresarios y directivos?

Es cierto que la terapia para el desarrollo personal es bastante común entre empresarios y directivos. La presión y las demandas del mundo empresarial pueden ser intensas, y muchos líderes se enfrentan a desafíos únicos en términos de gestión del estrés, toma de decisiones, liderazgo efectivo y equilibrio entre trabajo y vida personal.

La terapia para el desarrollo personal puede ayudar a los empresarios y directivos a:

  1. Gestionar el estrés y la presión del entorno empresarial.
  2. Mejorar sus habilidades de liderazgo y comunicación.
  3. Desarrollar una mayor autoconciencia y comprensión de sus propias fortalezas y debilidades.
  4. Aprender a establecer límites saludables entre el trabajo y la vida personal.
  5. Explorar sus valores y objetivos personales y profesionales.
  6. Superar obstáculos personales que puedan estar afectando su desempeño laboral.

En general, la terapia para el desarrollo personal puede ser una herramienta valiosa para cualquier persona que esté buscando crecer y mejorar, independientemente de su posición en el mundo empresarial.

 

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La Realidad Detrás del Dolor de una Ruptura: Perdiendo una Parte de Nosotros Mismos
La Realidad Detrás del Dolor de una Ruptura: Perdiendo una Parte de Nosotros Mismos 800 800 Sandra Ribeiro

La Realidad Detrás del Dolor de una Ruptura: Perdiendo una Parte de Nosotros Mismos

Cuando nos enamoramos de otra persona, no solo nos conectamos con su ser, sino también con la versión de nosotros/as mismos/as que emerge en su presencia. Es como si cada relación fuera un espejo que refleja aspectos diferentes de nuestra personalidad y nos permite explorar nuevas facetas de quienes somos. Nos sentimos más vivos/as, más seguros/as, más felices cuando estamos con esa persona que amamos. Es como si encontráramos una versión mejorada de nosotros/as mismos/as en su compañía. Durante el tiempo que estuvimos juntos, nos convertimos en esta versión que se entrelazaba con la presencia y la influencia de nuestra pareja. Perder esa parte de nosotros/as mismos/as puede ser devastador y desorientador.

Cuando llega el momento de una ruptura, no sólo experimentamos el dolor de perder a esa persona, sino también el dolor de perder esa parte de nosotros mismos que habíamos descubierto y cultivado durante la relación. Romper con alguien significa romper con las rutinas compartidas, los sueños y las experiencias compartidas. Pero también significa romper con la versión de nosotros mismos que éramos cuando estábamos con esa persona.

El impacto emocional de una ruptura puede ser abrumador precisamente por esta razón. Nos sentimos perdidos, desconcertados y, a menudo, incompletos. Es como si una parte de nuestro ser se desvaneciera junto con la relación. El proceso de duelo no solo implica aceptar la pérdida de la otra persona, sino también la pérdida de la identidad que habíamos construido en el contexto de esa relación.

Es importante reconocer y validar este dolor durante una ruptura. No se trata simplemente de «superarlo» o «buscar a otra persona». Se trata de honrar y sanar las partes de nosotros mismos que hemos perdido en el camino. Es un proceso de reconstrucción de nuestra identidad y redescubrimiento de nuestro propio valor y autonomía.

Al comprender esta dinámica subyacente, podemos abordar las rupturas con mayor compasión hacia nosotros/as mismo/as y hacia nuestra expareja. Reconocemos que, aunque la relación haya terminado, las lecciones aprendidas y las experiencias compartidas seguirán moldeándonos en el futuro. Y recordamos que el amor propio es la base sobre la cual podemos reconstruirnos y florecer una vez más, incluso después del dolor de una ruptura.

Navegando por el dolor: reconstruyendo nuestra identidad después de una ruptura

Con el fin de la relación, nos encontramos luchando por reconciliar quiénes éramos antes de la relación, quiénes nos convertimos durante la relación y quiénes queremos ser ahora que la relación ha terminado. Nos enfrentamos a preguntas difíciles sobre nuestra propia identidad y autenticidad. ¿Quiénes somos realmente cuando no estamos con nuestra pareja? ¿Cómo podemos redescubrir nuestra individualidad y reconstruir nuestra identidad fuera de la relación?

El proceso de duelo después de una ruptura implica atravesar una montaña rusa de emociones: tristeza, ira, confusión, y a menudo una sensación abrumadora de vacío. Nos sentimos como si una parte de nuestro ser se hubiera desvanecido, dejándonos con una sensación de incompletitud y pérdida. Sin embargo, es importante recordar que el dolor que experimentamos es una parte natural y necesaria del proceso de curación.

A medida que nos permitimos sentir y procesar nuestras emociones, comenzamos a reconstruir nuestra identidad desde cero. Esto implica volver a conectarnos con nuestras pasiones, intereses y valores, independientemente de la presencia de nuestra expareja o de una nueva pareja. Nos damos permiso para explorar nuevas experiencias, conocer nuevas personas y descubrir aspectos de nosotros/as mismos/as que habíamos olvidado o suprimido.

Aunque el camino hacia la recuperación puede ser arduo y lleno de altibajos, también nos brinda la oportunidad de crecer y transformarnos de maneras que nunca habríamos imaginado. A medida que aprendemos a amarnos y valorarnos nuevamente, nos convertimos en versiones más auténticas y completas de nosotros/as mismos/as.

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Mujer agobiada en terapia.
Mi psicólogo/a y yo, ¿qué falló en lo nuestro?: Motivos de abandono en la terapia 800 800 Sandra Ribeiro

Mi psicólogo/a y yo, ¿qué falló en lo nuestro?: Motivos de abandono en la terapia

Hablar sobre las razones por las cuales los pacientes abandonan la terapia es importante para entender mejor los motivos que hicieron que nuestros pacientes dejaran su terapia. Las razones pueden ser muy variadas, pero hay algunas que se repiten muy a menudo:

  1. Falta de conexión: a veces, los pacientes no se sienten conectados con su psicólogo/a, lo que dificulta la construcción de una relación terapéutica sólida. Por la parte del psicólogo/a, esto puede deberse a muchos motivos como:  falta de trabajo sobre su personalidad, su ansiedad en conseguir cambios en su paciente, su estilo de comunicación o una posible falta de empatía.
  2. Expectativas no cumplidas: los pacientes pueden abandonar la terapia si sienten que no están viendo los resultados que esperaban o si creen que la terapia no está abordando sus necesidades de manera efectiva. Esto podría deberse a una falta de claridad en cuanto a las metas terapéuticas o a una comunicación insuficiente entre el paciente y el psicólogo/a.
  3. Dificultades logísticas: factores como la ubicación, el costo o la disponibilidad de horarios pueden dificultar que los pacientes continúen con la terapia. La logística juega un papel importante en la adherencia al tratamiento, y los obstáculos en este sentido pueden llevar al abandono prematuro.
  4. Resistencia al cambio: algunos pacientes pueden sentirse incómodos al enfrentar sus problemas o resistirse a realizar cambios en sus vidas, lo que puede dificultar el progreso en la terapia. La resistencia al cambio puede manifestarse de diversas formas y puede ser un obstáculo significativo en el proceso terapéutico.
  5. Problemas de enfoque terapéutico: si el enfoque terapéutico utilizado por el psicólogo/a no se adapta a las necesidades del paciente o si el paciente no se siente cómodo con dicho enfoque, es más probable que abandone la terapia. Es importante que el psicólogo/a y el paciente estén en sintonía en cuanto al enfoque y las técnicas utilizadas en la terapia.
  6. Falta de progreso percibido: los pacientes pueden abandonar la terapia si sienten que no están avanzando o si experimentan frustración debido a la falta de mejoría en sus síntomas. Es importante que el psicólogo/a y el paciente revisen regularmente el progreso y ajusten el plan de tratamiento según sea necesario.

He perdido la motivación y ya no me apetece ir a terapia

Es posible que el paciente sienta una pérdida de motivación y falta de interés en continuar con su terapia. En este momento, es importante tener un buen vínculo terapéutico para que el paciente pueda sentirse cómodo para hablar sobre la necesidad de abordar esta preocupación de manera comprensiva y colaborativa.

¿Cómo podemos ayudar a nuestro/a paciente?

  1.  Explorar las razones detrás de la falta de motivación: esto podría incluir discutir cualquier frustración o insatisfacción con el proceso terapéutico, identificar barreras internas o externas que dificultan la participación en la terapia, o explorar cambios en las circunstancias personales del paciente que podrían estar afectando su disposición para continuar.
  2.  Validar sus sentimientos: es importante que el psicólogo valide los sentimientos del paciente y demuestre empatía hacia sus experiencias. Reconocer y validar la falta de motivación que está sintiendo nuestro/a paciente respecto a la terapia puede ayudar a crear un espacio seguro para que explore sus preocupaciones y emociones subyacentes.
  3.  Reevaluar las metas y el enfoque terapéutico: es necesario que psicólogo/a y paciente trabajen juntos para reevaluar las metas terapéuticas y el enfoque utilizado en la terapia. Esto puede implicar discutir si las metas actuales siguen siendo relevantes y significativas para el paciente, y si el enfoque terapéutico está abordando adecuadamente sus necesidades y preocupaciones. Así como establecer metas más realistas o identificar nuevas formas de aumentar la motivación y el compromiso con la terapia.
  4.  Ayudar al paciente a valorar los beneficios de continuar con la terapia: los psicólogos/as podemos ayudar a los pacientes a recordar los beneficios potenciales de continuar con la terapia, como el desarrollo de habilidades de afrontamiento, la mejora de las relaciones interpersonales, o la reducción de los síntomas de malestar emocional.

Los errores más comunes del psicólogo/a que pueden llevar a que los pacientes abandonen la terapia incluyen:

  1. Falta de empatía: los pacientes necesitan sentirse comprendidos y apoyados por sus psicólogos. La falta de empatía puede hacer que los pacientes se sientan desconectados o no valorados, lo que puede llevar al abandono de la terapia.
  2. Falta de claridad en las expectativas: es importante que los psicólogos establezcamos expectativas claras desde el principio en términos de metas terapéuticas, duración del tratamiento y roles tanto del paciente como de nosotros/as como psicólogos/as. La falta de claridad en este sentido puede generar confusión o frustración en el paciente, lo que puede llevar al abandono de la terapia.
  3. Falta de habilidades de comunicación: la comunicación efectiva es fundamental en la relación terapéutica. Los psicólogos/as debemos ser capaces de escuchar activamente a nuestros pacientes, validar sus experiencias y proporcionar retroalimentación de manera clara y comprensible. La falta de habilidades de comunicación puede dificultar la construcción de una relación terapéutica sólida y afectar negativamente la efectividad de la terapia.
  4. Falta de flexibilidad en el enfoque terapéutico: cada paciente es único y puede responder de manera diferente a diferentes enfoques terapéuticos. Nosotros/as psicólogos/as debemos ser flexibles y adaptar nuestro enfoque según las necesidades del paciente. La falta de flexibilidad en este sentido puede hacer que los pacientes se sientan frustrados o no comprendidos.
  5. No abordar conflictos interpersonales: si surge un conflicto entre el paciente y el psicólogo o si el paciente experimenta dificultades en la relación terapéutica, es importante abordarlo de manera abierta y honesta. La falta de atención a los conflictos interpersonales puede hacer que los pacientes se sientan incómodos o resentidos, lo que puede llevar al abandono de la terapia.

Al evitar estos errores comunes y trabajar en colaboración con los pacientes, los psicólogos/as podemos mejorar la efectividad de la terapia y reducir las tasas de abandono.

Me siento presionado/a por mi psicólogo/a: no consigo hacer los cambios que me pide

Presionar demasiado al paciente para el cambio sin trabajar primero en la preparación adecuada para este cambio puede ser contraproducente y llevar al abandono de la terapia. Cada individuo tiene su propio ritmo y proceso de cambio, y es importante que los psicólogos reconozcamos y respetemos este hecho.

Presionar demasiado temprano puede generar resistencia y frustración por parte del paciente y hacer que se sienta abrumado o invalidado. Además, puede socavar la confianza en la relación terapéutica si el paciente percibe que sus necesidades y limitaciones no están siendo tomadas en cuenta.

En lugar de presionar para el cambio de inmediato, los psicólogos/as podemos trabajar en colaboración con los pacientes para explorar sus metas, motivaciones y las barreras que enfrentan para el cambio. Esto puede implicar ayudar al paciente a desarrollar habilidades de afrontamiento, fortalecer la autoestima y la confianza en sí mismo, y construir un sentido de autoeficacia antes de abordar los cambios más significativos.

La terapia centrada en el paciente con un enfoque integrador y basada en la aceptación incondicional del paciente puede ser especialmente útil en este sentido, ya que permite que el paciente avance a su propio ritmo y explore el cambio de manera gradual y respetuosa. Al honrar el proceso individual de cada paciente y trabajar en colaboración con ellos, los psicólogos/as podemos ayudar a crear un entorno terapéutico seguro y de apoyo que fomente el crecimiento y el cambio genuino a largo plazo.

 

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Sandra Ribeiro

Psicóloga General Sanitaria (M-34885)

Profesora del Dpto. de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la UNED

Profesora del Máster en Psicología General Sanitaria de la Universidad Villanueva

Responsable de formación y supervisora de casos clínicos en el Servicio de Psicología Aplicada (SPA) de la UNED

 

Juventud Vulnerable: Abordando el Vacío Emocional en la Adolescencia y Previniendo el Riesgo de Suicidio
Juventud Vulnerable: Abordando el Vacío Emocional en la Adolescencia y Previniendo el Riesgo de Suicidio 800 800 Sandra Ribeiro

Juventud Vulnerable: Abordando el Vacío Emocional en la Adolescencia y Previniendo el Riesgo de Suicidio

La adolescencia es una etapa de la vida llena de cambios físicos, emocionales y sociales. Es un período de búsqueda de identidad, de exploración y de autodescubrimiento. Sin embargo, para muchos adolescentes, esta fase puede venir acompañada de una sensación de vacío emocional que puede ser abrumadora y difícil de manejar.

A los padres y madres: Entendiendo el odio y la angustia de sus hijos adolescentes

Como padre o madre, es probable que te enfrentes a momentos difíciles durante la adolescencia de tu hijo/a. Uno de los desafíos más difíciles puede ser escuchar palabras cargadas de odio y resentimiento dirigidas a ti. Es natural sentirte herido/a, confundido/a e incluso enfadado/a ante tales expresiones, pero es importante recordar que estas palabras pueden ser una manifestación de la angustia emocional que está experimentando tu hijo/a adolescente.

Durante la adolescencia, los jóvenes atraviesan una montaña rusa de emociones. Los cambios físicos, hormonales y sociales pueden desencadenar sentimientos intensos de confusión, frustración y soledad. A menudo, los adolescentes carecen de los recursos emocionales necesarios para comprender y manejar estas emociones abrumadoras, lo que puede llevarlos a expresar su malestar de manera desafiante o incluso agresiva.

Cuando tu hijo o hija te dice que te odia o que eres un mal padre o madre, es importante recordar que estas palabras no siempre reflejan sus verdaderos sentimientos. En muchos casos, son simplemente una expresión de su dolor interno y su lucha por encontrar su identidad en un mundo que parece abrumador y desconcertante.

Como padre o madre, tu papel es fundamental en el apoyo emocional de tu hijo/a adolescente. Aunque puede resultar difícil, trata de no tomar estas palabras de manera personal. En lugar de ello, trata de escuchar más allá de las palabras y reconocer el dolor subyacente que está impulsando su comportamiento.

Mantener abiertas las líneas de comunicación y ofrecer un espacio seguro para que tu hijo/a exprese sus emociones puede ser de gran ayuda. Fomenta un ambiente de comprensión, empatía y amor incondicional. Míralo desde el amor. Recuerda que, a pesar de las palabras que pueda decir en momentos de angustia, tu hijo/a aún necesita tu apoyo y guía durante este período de transición.

Apoyo emocional para tu adolescente: La importancia de la educación emocional

Quiero hablar contigo sobre algo que puede marcar una gran diferencia en la vida de tu hijo o hija adolescente: la educación emocional. En este momento de su vida, él/ella está experimentando una montaña rusa de emociones, y a menudo puede sentirse abrumado/a e incapaz de manejar lo que está sintiendo.

Es comprensible que, como padre o madre, tu enfoque pueda estar en su éxito académico y desarrollo físico, tan necesario para su futuro en esta sociedad tan competitiva, pero también es crucial prestar atención a sus necesidades emocionales. La falta de orientación en este aspecto puede dejar a los adolescentes sintiéndose perdidos y confundidos cuando se enfrentan a emociones intensas como la tristeza, la ansiedad o la soledad.

Quiero animarte a que, junto con el apoyo académico, también le brindes las herramientas para comprender y manejar sus emociones. Esto puede significar tener conversaciones abiertas sobre cómo se siente, enseñarle estrategias para lidiar con el estrés y la ansiedad, y fomentar un ambiente en el hogar donde pueda expresar libremente lo que está experimentando emocionalmente.

Recuerda que tu hijo/a no está solo/a en este viaje. Estás aquí para apoyarlo y ayudarlo a navegar por estos momentos difíciles. Al ofrecerle una base sólida de educación emocional, le estás dando las herramientas que necesita para enfrentar los desafíos de la adolescencia confiando en ti y teniéndote como referencia en su vida.

Liberación de hormonas y cambios neurobiológicos

Otro factor importante que considerar es la liberación de hormonas durante la adolescencia. Los cambios hormonales pueden afectar el equilibrio químico del cerebro, lo que puede contribuir a cambios de humor, irritabilidad y sensación de vacío. Los adolescentes experimentan una oleada de hormonas que pueden intensificar sus emociones y hacer que se sientan abrumados.

Búsqueda de diferenciación

La búsqueda de diferenciación también juega un papel crucial en la sensación de vacío en la adolescencia. A medida que los adolescentes buscan independencia y autonomía, pueden alejarse de sus padres y buscar su propia identidad. Este proceso de separación puede generar sentimientos de soledad y vacío, especialmente si los adolescentes se sienten incomprendidos o desatendidos por sus familias.

Intentos de suicidio en la adolescencia

Lamentablemente, la sensación de vacío en la adolescencia también puede llevar a comportamientos autodestructivos, incluidos los intentos de suicidio. Cuando los adolescentes se sienten abrumados por el dolor emocional y no tienen las habilidades para manejarlo, pueden recurrir a medidas extremas para escapar de su sufrimiento. Es fundamental prestar atención a las señales de advertencia y brindar apoyo y recursos adecuados a los adolescentes que puedan estar en riesgo.

Qué hacer si tu hijo o hija adolescente habla de suicidio o tiene un intento de suicidio

Cuando un hijo/a habla de suicidio o tiene un intento de suicidio, es crucial que los padres y madres aborden la situación con seriedad y sensibilidad. Si estás pasando por una situación así, aquí hay algunos pasos importantes que puedes seguir:

  1. Toma la situación en serio: es fundamental tomarse en serio cualquier mención de suicidio o intento de suicidio. No minimices ni ignores las palabras o acciones de tu hijo/a.
  2. Mantén la calma: es natural sentirse abrumado y asustado ante una situación así, pero trata de mantener la calma para poder ofrecer el mejor apoyo posible a tu hijo/a.
  3. Escucha activamente: permítele a tu hijo/a que hable abiertamente sobre lo que está sintiendo. Escucha sin juzgar y muestra empatía hacia sus emociones.
  4. Valida sus sentimientos: es importante validar los sentimientos de tu hijo/a, incluso si no los entiendes completamente. Hazle saber que sus emociones son válidas y que estás ahí para apoyarlo/a.
  5. Ofrece apoyo emocional: brinda a tu hijo/a amor, apoyo y seguridad emocional. Hazle saber que no está solo/a y que estás ahí para ayudarlo/a a superar este momento difícil.
  6. Busca ayuda profesional: busca ayuda de inmediato de un profesional de la salud mental, como un psicólogo/a o psiquiatra. Los profesionales de la salud mental especializados en la población infantojuvenil estamos capacitadas para evaluar la situación y proporcionar el tratamiento adecuado.
  7. Elimina los medios letales: si hay objetos peligrosos o medios letales cerca, retíralos de inmediato para reducir el riesgo de un intento de suicidio.
  8. Haz un plan de seguridad: trabaja con un profesional de la salud mental para desarrollar un plan de seguridad que incluya estrategias para manejar crisis futuras y recursos de apoyo disponibles.
  9. Comunica con otros adultos de confianza: informa a otros adultos de confianza, como familiares cercanos, profesores o amigos, de la situación para que puedan ofrecer apoyo adicional a tu hijo/a.
  10. Permanece vigilante: continúa vigilando de cerca a tu hijo/a y mantén abiertas las líneas de comunicación. El apoyo continuo y la atención son fundamentales para ayudarlo/a a superar este momento difícil.

***MUY IMPORTANTE: si el riesgo de suicidio es inminente, es crucial actuar de manera rápida y decisiva para garantizar la seguridad de tu hijo/a.

            No le dejes solo/a: permanece con él/ella en todo momento. No le dejes solo/a ni le permitas tener acceso a medios letales como armas de fuego, medicamentos u objetos afilados.

            Llama a emergencias: llama inmediatamente al 112 para obtener ayuda profesional.

Recuerda que la salud mental es tan importante como la salud física, y buscar ayuda profesional es esencial para ayudar a tu hijo/a a superar esta situación.

 

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Sandra Ribeiro

Psicóloga General Sanitaria (M-34885)

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Ansiedad
Ansiedad: Comprender, Identificar y Tratar 800 800 Sandra Ribeiro

Ansiedad: Comprender, Identificar y Tratar

La ansiedad es una emoción normal en la vida de las personas y vital para nuestra supervivencia. Es esa chispa de alerta que nos prepara para enfrentar situaciones desafiantes. Sin embargo, cuando esta emoción se vuelve crónica o abrumadora, puede convertirse en un problema de salud mental que requiere atención especializada. En este artículo, exploraremos qué es, cómo identificarla cuando se convierte en un problema y el valioso papel que juega la terapia en su tratamiento.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una respuesta natural al estrés y una emoción que todos experimentamos en algún momento. Puede manifestarse como preocupación, nerviosismo o miedo ante situaciones desconocidas o amenazantes. Tiene una función adaptativa, ayudándonos a estar alerta y listos para afrontar desafíos.

Sin embargo, cuando la ansiedad se vuelve constante o se dispara sin un peligro real presente, puede ser un signo de un trastorno de ansiedad. Estos trastornos pueden variar desde el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno de pánico hasta el trastorno obsesivo-compulsivo. Son más que simples preocupaciones; interfieren significativamente en la vida cotidiana y pueden causar angustia significativa.

Identificando la ansiedad problemática

Identificar la ansiedad problemática puede ser un desafío, ya que los síntomas varían de persona a persona. Sin embargo, hay algunas señales comunes a las que debemos prestar atención:

  • Preocupación excesiva: si te encuentras preocupándote en exceso, más allá de lo que parece razonable o experimentando un constante estado de alerta, esto podría ser un signo de ansiedad.
  • Síntomas físicos: la ansiedad puede manifestarse en síntomas físicos como sudoración, palpitaciones, temblores o tensión muscular.
  • Miedos irracionales: el desarrollo de miedos intensos e irracionales, como el miedo a volar o a espacios cerrados, puede ser un indicador de ansiedad y debe ser valorado por un especialista.
  • Comportamientos evitativos: evitar situaciones o actividades debido a la ansiedad es otro signo claro que debemos estar atentos/as.
  • Dificultad para concentrarse: si la ansiedad interfiere con tu capacidad para concentrarte en el trabajo, en la escuela o en las tareas diarias, es un indicador de un posible problema y se recomienda buscar un especialista.

El Papel de la terapia

La terapia ha demostrado ser altamente efectiva en el tratamiento de los trastornos de ansiedad. Los/as psicólogos/as trabajan en estrecha colaboración con los individuos para comprender los patrones de pensamiento y comportamiento que contribuyen a esta emoción y desarrollar estrategias para abordarla.

A través de la terapia, las personas pueden aprender a:

  • Identificar y desafiar pensamientos negativos y distorsionados.
  • Desarrollar habilidades de afrontamiento efectivas.
  • Exponerse gradualmente a situaciones que causan ansiedad, lo que ayuda a reducir el miedo.
  • Aprender técnicas de relajación y mindfulness.

La terapia proporciona un espacio seguro para explorar las causas subyacentes de la ansiedad y desarrollar herramientas para manejarla. Lo ideal es personalizar el tratamiento de acuerdo con las necesidades específicas de cada persona.

La ansiedad, cuando es disfuncional, es un trastorno tratable, y buscar ayuda es el primer paso hacia la recuperación. Si tú o alguien que conoces está lidiando con ello, considera hablar con un profesional de la salud mental. La terapia puede ser una vía eficaz para recuperar el control y vivir una vida más plena y tranquila.

 

 

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Día de San Valentin
Desidealizando el Día de San Valentín: celebrando el amor propio 800 800 Sandra Ribeiro

Desidealizando el Día de San Valentín: celebrando el amor propio

Cada año, el 14 de febrero, millones de personas en todo el mundo se sumergen en un torbellino de chocolates, flores y tarjetas de amor en celebración del Día de San Valentín. Sin embargo, detrás de la fachada de romance y afecto, yace una oportunidad aún más valiosa: el amor propio.

En lugar de idealizar la búsqueda del amor externo, ¿por qué no celebrar el amor hacia uno mismo? El Día de San Valentín puede ser una ocasión perfecta, además de todos los días del año, para reflexionar sobre nuestra relación más importante: la que tenemos con nosotros mismos.

Rechazando los estereotipos románticos

El bombardeo constante de imágenes románticas en películas, música, publicidad y anuncios de regalos puede crear expectativas poco realistas sobre el amor y la felicidad. La realidad es que el amor propio es fundamental para construir relaciones saludables y satisfactorias. En lugar de esperar que alguien más nos complete, debemos aprender a encontrarnos completos por nosotros mismos.

La influencia del amor romántico en el Día de San Valentín: una reflexión crítica

El Día de San Valentín, en su forma actual, está profundamente arraigado en la idealización del amor romántico, la celebración de este día a menudo gira en torno a la expresión de afecto hacia una pareja romántica.

El amor romántico, tal como se retrata en la cultura popular, puede ser descrito como una narrativa poderosa que enfatiza la búsqueda del «amor verdadero» y la creencia en que una relación romántica satisfactoria es la clave para la felicidad y la realización personal. Sin embargo, esta idealización puede tener consecuencias perjudiciales, ya que establece estándares poco realistas y alimenta expectativas poco saludables sobre el amor y las relaciones.

En el contexto del Día de San Valentín, la presión social para demostrar amor a través de gestos grandiosos puede intensificar aún más estas expectativas irreales. Además, la comercialización del Día de San Valentín a menudo promueve una visión estereotipada del amor romántico, que puede excluir a aquellos que no están en relaciones románticas o que tienen diferentes formas de expresar el amor. Esto puede dejar a muchas personas sintiéndose excluidas o incompletas si no tienen una pareja romántica en este día.

Es importante cuestionar y desafiar estas narrativas idealizadas del amor romántico, especialmente en el contexto del Día de San Valentín. En lugar de perpetuar la creencia de que el amor romántico es la única forma válida de amor, podemos celebrar y valorar una gama más amplia de relaciones y formas de amor. Esto incluye el amor familiar, el amor hacia los amigos y, lo más importante, el amor hacia uno mismo.

Al desafiar la influencia del amor romántico en el Día de San Valentín, podemos transformar esta celebración en una ocasión más inclusiva y significativa. En lugar de enfocarnos exclusivamente en las relaciones románticas, podemos celebrar el amor en todas sus formas y practicar el amor propio como una expresión fundamental de cuidado y respeto hacia nosotros mismos.

Cultivando el amor propio

Es importante decir que el amor propio no es egoísmo (mucha gente lo confunde); es una necesidad básica para el bienestar emocional y mental. Cultivar el amor propio implica practicar la autocompasión, el autocuidado y el respeto por uno mismo. Esto puede incluir tomarse tiempo para actividades que nos traen alegría y disfrute, establecer límites saludables en nuestras relaciones y practicar el perdón tanto hacia los demás como hacia nosotros mismos.

Celebrando el Día del Amor Propio

En lugar de centrarse en encontrar la pareja perfecta o en ser inundado de regalos materiales, el Día del Amor Propio puede ser una oportunidad para practicar la gratitud hacia nosotros mismos. Podemos dedicar el día a actividades que nos nutran emocionalmente, como meditar, dar un paseo, escribir en un diario de gratitud o simplemente disfrutar de nuestra propia compañía.

Absolutamente, esa frase encapsula perfectamente la importancia del amor propio en el contexto de las relaciones románticas. Aquí está una sección que profundiza en esa idea:

La importancia del amor propio en las relaciones de pareja

La idea de que para ser felices en pareja primero debemos ser felices con nosotros mismos es más que una simple frase de autoayuda; es un principio fundamental en la construcción de relaciones saludables y satisfactorias. Cuando nos sentimos personas completas y satisfechas en nuestro propio ser, podemos entrar en una relación desde un lugar de plenitud en lugar de necesidad. Esto nos permite ofrecer amor y apoyo genuinos a nuestra pareja, en lugar de buscar que nos llenen los vacíos emocionales que no hemos abordado por nuestra cuenta.

El amor propio actúa como una base sólida sobre la cual construir una relación romántica sólida y duradera. Cuando nos amamos y valoramos a nosotros mismos, establecemos estándares saludables para nuestras relaciones y nos sentimos personas dignas de recibir amor y respeto en igual medida. Esto nos permite establecer límites claros, comunicar nuestras necesidades de manera efectiva y tomar decisiones que estén alineadas con nuestro propio bienestar.

Además, el amor propio nos proporciona la capacidad de ser personas más compasivas y empáticas hacia nuestra pareja. Cuando estamos en paz con nosotros mismos, somos menos propensos a proyectar nuestras inseguridades o expectativas no cumplidas sobre nuestra pareja, y más capaces de aceptarlas tal como son. Esto crea un ambiente de confianza y apoyo mutuo en la relación, donde ambas partes se sienten libres para ser auténticas y vulnerables.

Es importante recordar que el amor propio no es un destino final, sino un viaje continuo de autodescubrimiento y crecimiento personal. Cultivar el amor propio requiere práctica y dedicación constante, pero los beneficios que aporta a nuestras relaciones de pareja y a nuestra vida en general son invaluables. 

 

 

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La importancia del estudio o evaluación psicológica y psicopedagógica en niños y adolescentes 800 800 Sandra Ribeiro

La importancia del estudio o evaluación psicológica y psicopedagógica en niños y adolescentes

En la actualidad, la comprensión de la salud mental y el desarrollo educativo de los niños y adolescentes ha tomado un papel crucial en la sociedad. Los estudios o evaluaciones psicológicas y psicopedagógicas se han convertido en herramientas esenciales para identificar, comprender y abordar diversas situaciones que pueden afectar el bienestar y el rendimiento académico de los jóvenes. A continuación, exploraremos las situaciones en las que se recomienda realizar estos estudios.

  1. Dificultades en el rendimiento escolar: las dificultades en el rendimiento académico pueden deberse a diversos factores, como trastornos de aprendizaje, problemas emocionales o dificultades de adaptación. Un estudio o evaluación psicológica y psicopedagógica puede ayudar a identificar las causas subyacentes y proporcionar estrategias para mejorar el desempeño escolar.
  2. Cambios de comportamiento significativos: los cambios repentinos en el comportamiento, como la agresividad, la reclusión social o la falta de interés en actividades previamente disfrutadas, pueden ser señales de problemas emocionales. Un estudio psicológico puede ayudar a descubrir las razones detrás de estos cambios y facilitar intervenciones tempranas.
  3. Problemas de relación social: la interacción social es crucial en el desarrollo de los niños y adolescentes. Si un joven experimenta dificultades para establecer relaciones o muestra patrones de aislamiento, un estudio o evaluación psicológica puede ser fundamental para comprender y abordar estas dificultades.
  4. Situaciones de estrés o trauma: eventos estresantes o traumáticos, ya sea en el entorno escolar, familiar o social, pueden afectar significativamente la salud mental de los niños y adolescentes. Un estudio o evaluación psicológica puede ayudar a evaluar el impacto emocional de tales experiencias y guiar el tratamiento necesario.
  5. Dificultades de aprendizaje o discapacidades: algunos niños pueden enfrentar desafíos específicos en el aprendizaje, como dislexia, déficit de atención e hiperactividad (TDAH) u otras dificultades. Un estudio o evaluación psicológica y psicopedagógica puede identificar estas necesidades y proporcionar pautas para una educación adaptada.
  6. Proceso de orientación vocacional: en la etapa adolescente, la elección de una carrera puede generar ansiedad y confusiones. Un estudio o evaluación psicopedagógica puede evaluar las habilidades, intereses y aptitudes de los jóvenes, facilitando así una toma de decisiones más informada sobre su futuro académico y profesional.

Es importante destacar que los estudios o evaluaciones psicológicas y psicopedagógicas desempeñan un papel crucial en la detección y el abordaje de diversas situaciones que afectan la salud mental y el rendimiento académico de niños y adolescentes. La identificación temprana de estas situaciones permite implementar intervenciones adecuadas, contribuyendo así al desarrollo integral de la juventud y a su bienestar a lo largo de la vida.

¿Qué esperar del estudio psicológico o psicopedágico de mi hijo/a?

Un estudio psicológico de un niño implica una evaluación integral de varios aspectos de su desarrollo emocional, cognitivo y social. Aquí hay algunas expectativas comunes que puedes tener al someter a tu hijo/a a un estudio psicológico:

  1. Evaluación del desarrollo emocional: el/la psicólogo/a examinará el estado emocional de tu hijo/a, observando cómo maneja y expresa sus emociones. También puede evaluar la presencia de posibles problemas emocionales, como ansiedad, depresión o dificultades en las relaciones sociales.
  2. Evaluación del desarrollo cognitivo: el estudio incluirá pruebas de inteligencia y evaluaciones cognitivas para entender el funcionamiento intelectual de tu hijo/a. Esto puede ayudar a identificar posibles talentos, áreas de fortaleza y desafíos cognitivos.
  3. Identificación de posibles trastornos del desarrollo: si hay preocupaciones sobre el desarrollo del niño, el/la psicólogo/a puede realizar pruebas específicas para detectar trastornos del espectro autista, déficit de atención e hiperactividad (TDAH) u otros trastornos del desarrollo.
  4. Evaluación del rendimiento académico: en el caso de un estudio psicopedagógico, se evaluará el rendimiento académico de tu hijo/a. Esto incluirá la identificación de posibles dificultades de aprendizaje, así como recomendaciones para abordarlas.
  5. Análisis de conducta: se evaluará el comportamiento de tu hijo/a en diferentes contextos para identificar patrones de conducta, interacciones sociales y posibles desafíos en la adaptación a entornos específicos, como la escuela o el hogar.
  6. Entrevistas con padres y maestros: es probable que el/la psicólogo/a realice entrevistas con los padres y, en algunos casos, con los maestros. Estas conversaciones ayudan a obtener una perspectiva completa del/de la niño/a, ya que el comportamiento y el rendimiento pueden variar según el entorno.
  7. Orientación para intervenciones y tratamientos: basándose en los resultados de la evaluación, el/la psicólogo/a proporcionará recomendaciones específicas para abordar cualquier problema identificado. Esto puede incluir terapia, intervenciones educativas, apoyo en el hogar o recomendaciones para profesionales especializados.
  8. Apoyo en la toma de decisiones: en caso de preocupaciones académicas o de salud mental, el estudio psicológico también puede proporcionar orientación para tomar decisiones informadas sobre el bienestar y el futuro educativo de tu hijo/a.

Recuerda que la información recopilada durante un estudio o evaluación psicológica tiene el propósito de comprender mejor las necesidades y fortalezas de tu hijo/a, así como proporcionar orientación para posibles intervenciones terapéuticas y/o educativas. Es un proceso colaborativo que involucra a los padres, maestros y otros profesionales para asegurar el desarrollo saludable del niño.
En nuestro centro, nuestras psicólogas están especializadas en la realización de estudios o evaluaciones psicológicas y psicopedagógicas.
¿Te interesa saber más?

*También realizamos estudios/evaluaciones psicológicas con adultos. 

 

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