• Centro Sanitario Autorizado nº CS19965 - Saber más

Por qué siempre termino en relaciones que duelen 

Por qué siempre termino en relaciones que duelen 

Por qué siempre termino en relaciones que duelen  800 800 Sandra Ribeiro

Muchas personas repiten relaciones que les generan dolor, dependencia emocional o inseguridad y se dicen a sí mismas: 

“Siempre me pasa lo mismo” 

“Debo tener un radar estropeado” 

“Me atraen las personas equivocadas” 

La realidad es mucho más profunda: no se trata de mala suerte ni de un defecto de carácter. Detrás suele haber heridas tempranas, modelos de relación aprendidos y un sistema interno que busca familiaridad antes que bienestar. Es decir: tu cuerpo, tu historia y tu estilo de apego influyen muchísimo más en lo que eliges (y toleras) de lo que imaginas. 

¿Te gustaría leer todo esto con calma y con ejercicios prácticos?
[Descarga aquí la guía completa en PDF: “Relaciones que duelen. Apego, repetición de patrones, elección de pareja”] 

  1. No es mala suerte: hay un patrón relacional detrás

Muchas personas llegan a terapia diciendo: “No entiendo, en otras áreas de mi vida me va bien, pero en el amor siempre acabo igual”. 

Detrás de esa frase suele haber: 

  • Un sistema nervioso acostumbrado a funcionar en alerta dentro de las relaciones. 
  • Experiencias tempranas que marcaron qué es “normal” en el amor (ausencia, crítica, distancia, caos…). 
  • Creencias profundas como “no soy suficiente”, “tengo que ganarme el amor”, “si pongo límites me dejan”. 

Idea clave: no es que “no sepas elegir”, es que eliges desde un patrón que se formó cuando aún no tenías recursos. 

Recuerda: 

  • El patrón no es casual: tiene lógica interna. 
  • No es culpa tuya, pero sí puedes responsabilizarte de romperlo. 
  • Comprenderlo es el primer paso para dejar de vivirlo en automático. 
  1. Apego: la base de cómo amas, pides, huyes o te enganchas

Apego ansioso: miedo constante a que te dejen 

  • Te cuesta relajarte dentro de la relación. 
  • Necesitas muchas señales de que todo va bien.
  • Interpretas silencios o cambios mínimos como rechazo. 
  • Sueles engancharte a personas ambiguas o distantes. 

Ejemplo: 

Persigues a quien se aleja, te culpas de todo, te cuesta poner límites por miedo a que se marche. 

Apego evitativo: protegerte alejándote 

  • Te incomoda que alguien dependa emocionalmente de ti. 
  • Valoras muchísimo tu independencia (a veces como defensa). 
  • Te cuesta hablar de emociones o necesidades. 
  • Sueles sentirte agobiado/a cuando la relación se vuelve más íntima. 

Ejemplo: 

Cuando la otra persona pide más cercanía, tú te vuelcas en el trabajo, en tus hobbies o directamente te enfrías. 

Apego desorganizado: amar con el freno de mano echado 

  • Te mueves entre el “te necesito” y el “me das miedo”. 
  • Vives relaciones muy intensas y a la vez muy inestables. 
  • Puedes idealizar a alguien muy rápido y luego devaluarlo con la misma rapidez. 
  • Amor y miedo aparecen juntos. 

Ejemplo: 

Cuando siento que mi pareja se acerca demasiado me asusto y me alejo, pero cuando noto distancia me desespero y necesito acercarme; vivo atrapada entre querer estar cerca y tener miedo de estarlo. 

En la guía completa encontrarás ejemplos clínicos desarrollados y ejercicios para cada estilo de apego. 

👉 [Descargar guía completa “Relaciones que duelen. Apego, repetición de patrones, elección de pareja”] 

  1. La repetición de patrones: por qué vuelves al mismo tipo de relación

Muchas personas se sorprenden al descubrir que, aunque cambie la pareja, la ciudad o el momento vital, el guion emocional acaba siendo el mismo. No es casualidad: cuando una herida no está elaborada, tiende a repetirse de forma automática. La repetición no es un fallo, es un intento inconsciente de reparar algo antiguo, aunque en realidad termine abriendo la misma herida. 

Por tanto, es importante tener en cuenta que no repites porque te guste sufrir, repites para intentar reparar, es decir: 

  • Una parte de ti busca “por fin” ser elegida, vista o cuidada. 
  • Sin darte cuenta, eliges personas que se parecen a tus figuras de apego. 
  • Intentas cambiar el final de una historia antigua… en escenarios que vuelven a herirte. 

Fantasías de reparación: 

  • “Con esta persona sí conseguiré que no se vaya” (aunque sea igual de distante que tu padre/madre o tu ex). 
  • “Esta vez sí voy a ser suficiente” (con alguien muy crítico). 
  1. La elección de pareja: química, herida y falsa compatibilidad

Pensamos que elegimos pareja desde la lógica, pero la realidad es que nuestras elecciones afectivas están profundamente marcadas por la herida y por el apego. La mayoría de las veces no elegimos desde quien somos hoy, sino desde lo que vivimos hace años. Así, una persona puede sentir una atracción fortísima hacia alguien que le activa heridas antiguas, y a la vez sentir poco interés hacia alguien estable y disponible. 

La falsa “química brutal” 

Cuando sientes una conexión inmediata, pregúntate: 

  • ¿Siento paz o siento vértigo y ansiedad? 
  • ¿Estoy tranquila/o o pendiente del móvil cada cinco minutos? 
  • ¿Me siento libre de ser yo mismo/a o caminando sobre cáscaras de huevos? 

Muchas veces la “química brutal” tiene mucho de: 

  • Reconocimiento traumático 
  • Patrones familiares 
  • Adrenalina por la incertidumbre 

Lo sano al principio puede no parecer suficiente 

  • Una persona estable y coherente puede parecerte “poco intensa”. 
  • Tu sistema nervioso echa de menos el drama si es lo que conoce. 
  • Necesitas tiempo para que tu cuerpo aprenda a asociar amor con tranquilidad, no con angustia. 
  1. Señales de que estás en un patrón de relaciones que duelen

Reconocer que estás en un patrón dañino es un paso clave, pero no siempre evidente. Si creciste normalizando la crítica, la frialdad, los silencios o la falta de presencia emocional, quizá de adulta/o no los identificas como señales de alarma. Puedes justificarlo, minimizarlo o pensar que “así son todas las parejas”. 

Este apartado te ayudará a poner palabras claras a lo que quizá llevas tiempo sintiendo sin comprender. Nombrar la experiencia es el primer paso para poder transformarla. 

Señales emocionales: 

  • Sufres más de lo que disfrutas. 
  • Estás constantemente preocupada/o por la relación. 
  • Sientes que te pierdes a ti misma/o dentro del vínculo. 

Señales en lo que haces: 

  • Justificas lo injustificable. 
  • Cedes siempre tú. 
  • Aceptas tratos que no recomendarías a nadie que quieres. 

Señales en lo que piensas: 

  • “Algo habré hecho.” 
  • “No puedo pedir tanto.” 
  • “Mejor esto que nada.” 

Pregunta clave: 

Si tu mejor amiga/o viviera lo que tú vives, ¿le dirías que se quede o que se cuide? 

  1. Por dónde empezar a romper el patrón

Romper un patrón de relaciones dolorosas no se logra con un “ya está, lo dejo y listo”. Implica mirarte con honestidad, entender por qué te enganchas, regular tus emociones cuando aparece el miedo y, poco a poco, empezar a actuar distinto. No tienes que hacerlo todo a la vez: basta con un paso pequeño sostenido en el tiempo para comenzar a crear un camino diferente. 

Vamos a verlo paso a paso: 

Paso 1: Comprender sin culparte 

  • Dejar de verte como “un desastre en el amor”. 
  • Empezar a verte como alguien con historia, con lógica interna. 

Paso 2: Regular el cuerpo antes de actuar 

  • Respirar antes de escribir ese mensaje desde el pánico. 
  • Darte unos minutos cuando se dispara el miedo al abandono. 
  • Escuchar qué pasa en tu cuerpo (nudo en el estómago, taquicardia, opresión en el pecho). 

Paso 3: Redefinir qué es amor para ti 

  • Preguntarte: ¿Quiero intensidad o quiero bienestar? 
  • Entender que la paz no es aburrida; es un signo de seguridad. 

Paso 4: Aprender a poner límites 

  • Empezar por límites pequeños y claros. 
  • Sostenerlos, aunque aparezca la culpa. 
  • Entender que quien se va porque tienes límites, no estaba disponible para una relación sana. 

Paso 5: Pedir ayuda si la necesitas 

  • Terapia individual con un/a psicólogo/a especializado/a. 
  • Espacios donde te miren con respeto, no con juicio. 
  • Gente que te recuerde quién eres cuando tú te olvidas. 

 Si te has reconocido en estas líneas, no estás sola/o y no eres “un caso perdido”.
He preparado una guía completa con explicaciones, ejemplos clínicos y ejercicios para que puedas trabajar todo esto paso a paso. 

👉 [Descarga aquí la guía completa en PDF: “Relaciones que duelen. Apego, repetición de patrones, elección de pareja”] 

(Puedes leerla a tu ritmo, subrayarla y usarla como apoyo en tu propio proceso o en terapia). 

Estamos aquí para ayudarte.

Pide cita:

Rellena nuestro formulario

Para mantenerte informado/a de todos nuestros artículos, síguenos en Instagram.

Sandra Ribeiro

Psicóloga General Sanitaria (M-34885)

Profesora del Dpto. de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la UNED

Profesora del Máster en Psicología General Sanitaria de la Universidad Villanueva

Responsable de formación y supervisora de casos clínicos en el Servicio de Psicología Aplicada (SPA) de la UNED

Pide cita

Pedir-cita
¿Cuándo prefieres tener tu cita?
Marca todas las opciones que prefieras
¿Y en qué horario?
Marca todas las opciones que prefieras
Modalidad
Marca todas las opciones que prefieras