Hay algo que muchas personas reconocen, pero pocas saben explicar con claridad: la dificultad para desconectarse de un reality, incluso cuando sienten que no les sienta bien. No es una cuestión de falta de voluntad. Este tipo de contenido activa mecanismos psicológicos muy potentes, los mismos que sostienen otros comportamientos difíciles de soltar.
El diario Público contactó con el Centro de Psicología Sandra Ribeiro para explorar, desde la psicología clínica, qué hay detrás del enganche a los programas de telerrealidad: el morbo, los conflictos, las infidelidades o los cuerpos hiperidealizados que protagonizan estos formatos.
Los realities activan varios mecanismos de forma simultánea: la curiosidad social —estamos programados para observar vínculos y conflictos—, la identificación con los personajes y una sensación de intimidad artificial que genera un fuerte enganche emocional. Sin embargo, lo que los hace especialmente difíciles de dejar es el mismo principio que sostiene las apuestas o el scroll infinito en las redes sociales: el refuerzo intermitente. El espectador no sabe cuándo llegará el momento más intenso, pero sabe que llegará. Y esa espera resulta adictiva.
«El cerebro se acostumbra a ese ritmo rápido de estímulos y puede empezar a aburrirse con experiencias más lentas y profundas, como una conversación real o una relación estable.»
Sandra Ribeiro, directora del Centro de Psicología Sandra Ribeiro
A esto se suma el impacto en la forma de interpretar las relaciones. Cuando se consumen de forma continuada y sin distancia crítica, estos contenidos pueden normalizar dinámicas profundamente disfuncionales: los celos como prueba de amor, el drama como sinónimo de pasión o la infidelidad convertida en entretenimiento. Además, la exposición constante a cuerpos idealizados o altamente intervenidos refuerza la comparación y puede erosionar la autoestima, no solo en adolescentes.
Este artículo recoge las declaraciones de Sandra Ribeiro publicadas en el portal Público en abril de 2026.
En el Centro de Psicología Sandra Ribeiro observamos con frecuencia personas que se sienten enganchadas a este tipo de contenidos —ya sea en realities o en redes sociales— y que experimentan malestar, activación o dificultad para desconectar. Entender cómo funciona este tipo de enganche es el primer paso para tomar distancia y empezar a cuidar la salud mental.
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