La periodista Eva Cezón, de RTVE, contactó con el Centro de Psicología Sandra Ribeiro para analizar uno de los fenómenos que más preocupan en consulta actualmente: el auge de la cosmeticorexia entre niñas y adolescentes, impulsado por las redes sociales y una industria de la belleza que ha puesto deliberadamente el foco en los consumidores más jóvenes.
El fenómeno Sephora Kids —niñas de entre 10 y 14 años que acuden a tiendas de cosmética buscando sérums, ácidos y maquillaje que han visto en TikTok— no es una moda pasajera. Es el síntoma visible de algo más profundo: una generación que está construyendo su autoestima sobre estándares de belleza inalcanzables, filtrados y diseñados por algoritmos. Las redes sociales funcionan como un espejo distorsionado donde todo el mundo parece tener una piel y una vida perfectas, y salirse de ese estándar genera frustración, ansiedad y una necesidad constante de aprobación.
En consulta, cada vez es más frecuente atender a niños y niñas a partir de los 10 años con una autoestima muy baja y una necesidad intensa de aceptación. Es precisamente en estas dinámicas de búsqueda de una imagen idealizada donde aparecen problemas como la ansiedad, la tristeza por no encajar o la sintomatología asociada a la obsesión y la compulsión. El uso abusivo de cosméticos no es el problema en sí: es la señal de que algo más está fallando.
«¿Qué estarán sustituyendo por medio del uso abusivo de estos cosméticos? Creo que aún sigue faltando una atención de calidad.»
Sandra Ribeiro, psicóloga y directora del Centro de Psicología Sandra Ribeiro
Abordar este fenómeno requiere evitar el adultocentrismo: imponer a los jóvenes lo que consideramos adecuado sin escuchar sus experiencias ni entender sus necesidades reales. Los niños y adolescentes no son esferas separadas de la sociedad; son actores fundamentales que merecen enfoques inclusivos y respetuosos. Restringir sin dialogar puede hacer que se sientan excluidos de su grupo de iguales, lo que agrava precisamente el problema que queremos resolver.
Limitar las horas de pantalla, revisar los contenidos que consumen, hablar abiertamente sobre los mensajes de belleza y educar en el uso crítico de las redes son pasos importantes. Pero cuando la preocupación por la imagen empieza a interferir en el bienestar emocional del menor, lo más recomendable es buscar ayuda profesional.
Este artículo recoge las declaraciones de Sandra Ribeiro, psicóloga y directora del Centro, publicadas en RTVE en marzo de 2024.
En el Centro de Psicología Sandra Ribeiro trabajamos con frecuencia con menores y familias que se enfrentan a estas situaciones. Si tu hijo o hija muestra una preocupación excesiva por su imagen o percibes señales de baja autoestima, estamos aquí para acompañaros.
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