La periodista Desirée Ndjambo, de RTVE, contactó con el Centro de Psicología Sandra Ribeiro para analizar la violencia estética contra la mujer: una forma de violencia sutil pero profundamente dañina que se ejerce a través de la presión social, los estándares de belleza inalcanzables y el juicio constante sobre el cuerpo femenino.
La violencia estética no deja marcas visibles, pero sí deja huella. Desde pequeñas, las mujeres reciben mensajes —directos e indirectos— sobre cómo deben verse, qué deben corregir y qué estándares deben cumplir para ser aceptadas. Esa presión acumulada tiene consecuencias reales en la autoestima, la imagen corporal y la salud mental: ansiedad, inseguridad, vergüenza o una relación conflictiva con el propio cuerpo que puede acompañar a una mujer durante años.
En consulta, estas situaciones son cada vez más frecuentes. Detrás de muchos casos de baja autoestima, trastornos alimentarios o dificultad para aceptarse hay una historia de violencia estética normalizada que nadie identificó como tal en su momento. Porque cuando algo se presenta como «un comentario inocente» o «una preocupación por tu salud», es más difícil reconocerlo como lo que es: una forma de control y de violencia.
«La violencia estética es una forma de violencia que, aunque no deja marcas físicas visibles, tiene un profundo impacto en la salud emocional y mental de las mujeres.»
Sandra Ribeiro, psicóloga y directora del Centro de Psicología Sandra Ribeiro
Nombrar lo que ocurre es el primer paso para poder trabajarlo. Reconocer que ciertos comentarios, miradas o exigencias sobre el cuerpo no son normales ni aceptables es fundamental para empezar a sanar la relación con una misma.
A continuación puedes ver la intervención completa de Sandra Ribeiro en RTVE:
Este vídeo forma parte de la cobertura realizada por Desirée Ndjambo para RTVE sobre la violencia estética contra la mujer.
En el Centro de Psicología Sandra Ribeiro trabajamos con mujeres que cargan con el peso de años de presión estética y que han aprendido a mirarse a través de un espejo distorsionado por la exigencia externa. Si te reconoces en esto, estamos aquí.
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