El periodista Daniel Alonso Viña, de elDiario.es, contactó con el Centro de Psicología Sandra Ribeiro para analizar uno de los fenómenos más preocupantes que están ocurriendo en redes sociales: la mercantilización del malestar psicológico y la proliferación de perfiles que, sin ninguna formación acreditada, ofrecen «ayuda» a personas con depresión, ansiedad o ideación suicida a cambio de visibilidad, seguidores y dinero.
TikTok tiene 18,3 millones de usuarios activos en España, y un 75% de los jóvenes de entre 12 y 17 años tiene cuenta. Lo que parece una plataforma de entretenimiento esconde, para muchos de ellos, una espiral de contenido cada vez más oscuro: vídeos sobre tristeza, ansiedad y depresión que acumulan millones de reproducciones, comentarios de personas en situación de vulnerabilidad que buscan ayuda, y perfiles de autodenominados coaches que aprovechan ese espacio para vender cursos, talleres y libros de autoayuda sin ningún aval profesional. El algoritmo hace el resto: cuanto más tiempo pasa el usuario consumiendo ese tipo de contenido, más le muestra.
Desde la consulta, Sandra Ribeiro ha observado de cerca el efecto de este fenómeno en adolescentes con una personalidad todavía en formación, que no tienen los recursos psicológicos para discernir la calidad de la información que consumen. Algunos jóvenes desarrollan conductas violentas y antisociales cuando sus padres intentan limitar el uso de las redes. Otros aprenden a imitar comportamientos que ven en pantalla para obtener atención y validación social. Y en los casos más graves, el consumo de este tipo de contenido se convierte en el detonante de problemas de salud mental que antes no existían.
«A veces el adolescente ve ese contenido y la cantidad de likes que tiene la persona. Eso produce una respuesta social positiva que le lleva a decir: ‘Voy a hablar yo del mismo tema’. A estas edades los jóvenes se mueven por imitación, no tienen los recursos psicológicos para no imitar.»
Sandra Ribeiro, psicóloga y directora del Centro de Psicología Sandra Ribeiro
El problema no es solo el contenido, sino quién lo genera. Acudir a un coach sin formación en salud mental puede producir más daño que bienestar: las frases motivacionales que inundan estas plataformas pueden ser totalmente dañinas para personas con cuadros depresivos, generando en ellas mayor sensación de incapacidad, culpa y estrés. No es que la persona no quiera levantarse de la cama: es que no puede. Y decirle que «querer es poder» no solo no ayuda, sino que agrava el problema.
La solución no pasa por eliminar los dispositivos de forma radical, sino por educar. Si los adultos están informados sobre los peligros de estas aplicaciones, pueden ayudar a sus hijos a desarrollar un pensamiento crítico, activar controles parentales y exigir el derecho a conocer el contenido que consumen. Porque solo desde la información y la educación se puede empezar a salir de esto.
Este artículo recoge las declaraciones de Sandra Ribeiro, psicóloga y directora del Centro, publicadas en elDiario.es en noviembre de 2023.
En el Centro de Psicología Sandra Ribeiro trabajamos con adolescentes y familias que se enfrentan a los efectos del uso problemático de las redes sociales. Si percibes señales de alarma en tu hijo o hija, estamos aquí para acompañaros.
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