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El embarazo después de una pérdida gestacional, ilusión y miedo

El embarazo después de una pérdida gestacional, ilusión y miedo

El embarazo después de una pérdida gestacional, ilusión y miedo 800 800 Sandra Ribeiro

“Estoy embarazada otra vez y no consigo disfrutarlo”.

Esta es una de las frases que escucho con más frecuencia en consulta cuando acompaño a mujeres que han vivido una pérdida gestacional previa.

Después de un aborto espontáneo, una muerte fetal o cualquier experiencia de pérdida durante el embarazo, volver a quedarse embarazada suele vivirse como una mezcla compleja de emociones. Por un lado, aparece la ilusión, la esperanza y el deseo de que esta vez todo vaya bien. Por otro, el miedo, la incertidumbre y la sensación de vulnerabilidad pueden ocupar un lugar muy importante.

Y es que, cuando una mujer ha atravesado una pérdida, ya no vive el embarazo desde la inocencia. Ahora sabe que existen cosas que pueden suceder y que escapan a su control.

Cuando la alegría convive con el miedo

Muchas mujeres se sienten culpables porque creen que deberían estar felices tras conseguir un nuevo embarazo. Sin embargo, es frecuente que la emoción predominante durante las primeras semanas sea el miedo.

  • Miedo a volver a perder al bebé.
  • Miedo a hacerse ilusiones.
  • Miedo a recibir malas noticias en la próxima ecografía.
  • Miedo a sufrir de nuevo.

En ocasiones, incluso puede aparecer cierta desconexión emocional respecto al embarazo.

Algunas mujeres intentan no vincularse demasiado con el bebé, evitan comprar cosas o hablar del embarazo con otras personas como una forma de protegerse emocionalmente.

Lejos de significar que quieran menos a su bebé, estas conductas suelen ser estrategias de supervivencia ante una experiencia dolorosa previa.

El duelo no desaparece cuando llega un nuevo embarazo

Existe la creencia de que un nuevo embarazo “compensa” o sustituye la pérdida anterior. Sin embargo, el duelo por el bebé que no llegó a nacer no desaparece porque llegue otro embarazo.De hecho, muchas mujeres describen la sensación de estar viviendo dos procesos simultáneos: la ilusión por el bebé que esperan y el dolor por el bebé que perdieron.

Ambas experiencias pueden coexistir. Es posible sentirse agradecida por este nuevo embarazo y, al mismo tiempo, seguir llorando la pérdida anterior.

Es posible querer profundamente al bebé que viene y seguir echando de menos al que no pudo quedarse.

No hay contradicción en ello.

La ansiedad durante el embarazo después de una pérdida

La investigación muestra que las mujeres embarazadas tras una pérdida gestacional presentan niveles más elevados de ansiedad y preocupación que aquellas que no han vivido esta experiencia.

Es habitual estar más pendiente de las sensaciones corporales, buscar constantemente señales de que todo marcha bien o experimentar un estado de alerta casi permanente.

Aunque cierta preocupación es comprensible, cuando la ansiedad ocupa gran parte del día puede generar un enorme desgaste emocional.

Algunas señales de que el miedo está teniendo un impacto importante son:

  • Dificultad para disfrutar de momentos positivos del embarazo.
  • Pensamientos recurrentes sobre la posibilidad de perder al bebé.
  • Necesidad constante de comprobación o búsqueda de tranquilidad.
  • Problemas de sueño.
  • Irritabilidad o sensación de estar siempre en tensión.
  • Evitación de conversaciones relacionadas con el embarazo por miedo a ilusionarse.

“Hasta que no pase la semana…”

Muchas mujeres se encuentran posponiendo la tranquilidad.

“Estaré más tranquila cuando vea el latido”.

“Cuando pase la semana 12”.“Cuando llegue a la ecografía morfológica”.

“Cuando nazca”.

Sin embargo, la sensación de seguridad absoluta rara vez llega.

Cada hito alcanzado suele dar paso a una nueva preocupación.

Por eso, uno de los objetivos terapéuticos más importantes no es eliminar completamente el miedo (porque sería poco realista), sino aprender a convivir con la incertidumbre sin que ésta monopolice toda la experiencia del embarazo.

Algunas claves para transitar este embarazo

Validar lo que sientes

No hay una forma correcta de vivir un embarazo después de una pérdida. Si sientes miedo, tristeza, enfado o ambivalencia, no significa que estés haciendo algo mal.

Tus emociones tienen sentido en el contexto de lo que has vivido.

Evitar compararte

Cada experiencia es diferente.

Hay mujeres que conectan rápidamente con el embarazo y otras que necesitan más tiempo. Ninguna de las dos formas es mejor o peor.

Buscar espacios seguros para expresar tus emociones

A menudo el entorno intenta tranquilizar con frases como:

“Esta vez irá bien”. “No pienses en eso”. “Relájate”. Aunque suelen decirse desde el cariño, muchas veces generan incomprensión.

Poder hablar con personas que validen tu experiencia y comprendan la complejidad emocional de este proceso puede marcar una gran diferencia.

Permitir que la ilusión también tenga un lugar

Protegerse del dolor es una respuesta humana. Sin embargo, intentar no ilusionarse no disminuye el riesgo de sufrir una pérdida.

A veces, poco a poco, puede resultar útil permitirse pequeños momentos de conexión con el embarazo, sin exigir que desaparezca el miedo. La ilusión y el miedo pueden convivir.

Un mensaje para terminar

Si estás embarazada después de una pérdida gestacional, quiero que sepas algo importante: no estás exagerando, no eres pesimista y no estás viviendo el embarazo “mal”.

Tu miedo tiene una historia.

Has pasado por una experiencia que dejó huella y es natural que tu cuerpo y tu mente intenten protegerte. Quizá este embarazo no pueda vivirse desde la despreocupación, pero sí puede vivirse desde la autocompasión, el acompañamiento y el respeto hacia tu propia experiencia.

No tienes que elegir entre sentir ilusión o sentir miedo, hay espacio para ambas cosas. Y no tienes por qué transitar este camino sola.

Estamos aquí para ayudarte.

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